Juego rudo

El Proyecto anti-inmigración Minuteman desató una avalancha de imitadores. Algunos realmente dan miedo.

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"Gatillo fácil", pensó para sus adentros Robert DeLaGarza, Sheriff del condado de Goliad, Texas. A principios de julio, DeLaGarza se reunía con miembros del Cuerpo Minuteman de Texas (Texas Minutemen Corps), una nueva entidad de patrulla de vigilantes de frontera que había comenzado a reclutar miembros en el condado de DeLaGarza en junio.

"Hablaban continuamente de dispararle a los ilegales, y de qué podrían o no podrían hacer para que fuera en defensa propia, de su vida o de su propiedad", relató DeLaGarza. "Una mujer me preguntaba, 'Bien, qué sucede si toman una piedra, ¿podemos dispararles? ¿Qué sucede si están en tierras privadas? ¿Podemos dispararles por violar la propiedad privada?'"

DeLaGarza hizo una clara advertencia a los vigilantes: "Mi comunidad no tolera ningún tipo de racismo o violencia racista. Les dije que si se pasan un centímetro de la raya, iré con todo contra ellos."

Más tarde ese mismo mes, en California, dos mexicanos resultaron heridos en tiroteos diferentes la misma noche en un tramo de 14 millas (22 km) de frontera entre Campo y Tecate, California, donde patrullaban los Minutemen de California, otro nuevo grupo de patrullas de vigilantes de frontera.

Ambos tiroteos se produjeron en la madrugada del sábado 23 de julio.

La primera víctima dijo a los investigadores que iba liderando a un grupo de inmigrantes ilegales por el desierto y que alrededor de 200 yardas (180 m) ya dentro de los Estados Unidos oyó el disparo de un rifle a lo lejos y que una bala le pegó en la nalga. El segundo tiroteo se produjo una hora más tarde. Un grupo de ocho adultos y dos niños dijo que se encontraban escondidos alrededor de 20 yardas (18 m) al sur de la frontera cuando apareció de repente un hombre enmascarado que portaba un rifle. Cuando salieron corriendo, soltó un solo disparo, que hirió a uno de ellos en la parte de atrás de la pierna.

Cuando The San Diego Union-Tribune entrevistó en el hospital a la víctima del segundo tiroteo, Jose Humberto Rivera Perez, de 32 años de edad y proveniente de Guadalajara, negó lo que sostenían la policía estadounidense y mexicana en cuanto a que el hombre armado era muy probablemente un bandido.

"Si hubiera sido un bandido, nos hubiera asaltado y se hubiera llevado todo", sostuvo Perez. "Sólo nos disparó y salió corriendo."

Humberto Garcia, el coordinador regional de la Comisión de Derechos Humanos del gobierno de México en Tijuana, dijo que temía que el ataque hubiera sido perpetrado o instigado por miembros de los Minutemen de California, a quienes llamó "cazamigrantes" (cazadores de inmigrantes).

"Con este tipo de operaciones, están alimentando sentimientos de odio", afirmó Garcia. "Estos sentimientos de odio pueden inspirar actos de violencia como éste. Es muy raro que se produzcan esta clase de actos en este contexto. No descartamos ninguna posibilidad hasta que las autoridades no descubran quién lo hizo, de una u otra forma."

Quizá nunca se conozca la identidad de los que dispararon. Pero lo que sí se sabe con certeza es que se encuentra en marcha un caótico ejército de cazamigrantes.

Cazadores de inmigrantes
Desde comienzos de mayo, se han formado más de 40 "patrullas fronterizas de ciudadanos" y grupos de "vigilancia interna" anti-inmigración, inspirados por el Proyecto Minuteman, el evento de vigilantes, de un mes de duración, que se realizó en Arizona en abril pasado y que recibió gran cobertura por parte de los medios. Los líderes originales del Proyecto Minuteman, Jim Gilchrist y Chris Simcox, tienen poco o ningún control sobre la mayoría de estos grupos disidentes, derivajes e imitadores.

Algunos están establecidos en estados que no tienen frontera alguna con México que patrullar. En Alabama, un grupo que se autodenomina Equipo de Apoyo de los Minutemen en Alabama, ha prometido reclutar y entrenar a 125 "agentes de patrullas fronterizas de indocumentados" para realizar una misión en octubre en Nuevo México bajo el liderazgo de Mike Vanderboegh, ex comandante de las milicias antigubernamentales. Otros grupos de Minuteman en estados no fronterizos parecen estar menos concentrados en patrullar la frontera y más en fustigar de manera generalizada a los inmigrantes. En Tennessee, los miembros de un grupo que se autodenomina Minutemen Voluntarios de Tennessee han estado vigilando puntos de reunión de jornaleros y acosando a los trabajadores. Los Minutemen de Utah protestaron recientemente en frente de un banco de Salt Lake City que acepta tarjetas de identificación consulares de México para cobrar cheques. Y en julio, los Minutemen de Colorado patrocinaron una protesta fuera de la biblioteca pública de Denver para exigir que se retiraran los libros de historietas mexicanas de las estanterías.

También se han formado grupos de Minuteman en Maine, Michigan y Washington que han anunciado planes de patrullar la frontera con Canadá este otoño para proteger a los Estados Unidos de invasores provenientes del norte. En Mobile, Alabama, un Minuteman se ha adjudicado la tarea de asegurar que las aguas del Golfo estén libres de invasores, patrullando los mares armado con una Glock y un M-16.

Pero es a lo largo de la frontera sur que los Minuteman tienen la mayor cantidad de participantes y los partidarios más militantes, sin lugar a dudas. Cinco de estos grupos disidentes son los más destacados.