Fuerza Mortal

Esgrimiendo insultos y un arma, Roy Warden amenaza de muerte a los latinos rutinariamente. Algunos observadores temen lo peor.
Jekyll y Hyde
Al exterior de la catedral de San Agustín, el periodista radial de Tucson Jessie Bhangoo observaba a Warden mientras continuaba bramando en contra de los inmigrantes y de la Iglesia Católica.

"¡Ustedes son una cámara de horrores, y no se filtrarán en nuestro país ni destruirán nuestra cultura con la suya!", Warden gritó, su voz tensa de emoción mientras la policía lo observaba desde lejos y los equipos de cámaras de televisión empezaban a llegar. Bhangoo se acercó a Warden y, con una grabadora encendida, le preguntó el motivo por el que estaba atacando a la catedral. Warden explicó su creencia de que los feligreses estadounidenses están abandonando la Iglesia Católica debido a escándalos de abuso sexual, y que la Iglesia está trayendo a inmigrantes mexicanos para ocupar los bancos. La "principal preocupación" de la Iglesia "es llenar las iglesias con personas que sean más obedientes, personas que no se quejen por la sodomía, personas que no les generen problemas. Es por eso que está dando la bienvenida abiertamente a los hispanos y está ayudando a importarlos desde México", le dijo Warden a Bhangoo, empleando un tono prudente.

Luego empezó a hablar nuevamente a través del altavoz: "¡Ustedes mexicanos, me dan asco! ¡Ustedes violan nuestra ley! ¡Ustedes permiten que los curas abusen de sus hijos! ¿Qué les pasa? Quizá es por eso que ustedes, hombres mexicanos, son tan violentos, porque están frustrados, porque fueron sodomizados cuando eran niños y no podían hacer nada al respecto, por eso ahora maltratan a sus mujeres. ¡Claro! ¡Muy valientes se creen!".

Bhangoo entrevistó a Warden en una segunda oportunidad, esta vez en su vivienda una semana después de la protesta de San Agustín (Warden aún conservaba una residencia en aquel momento). Relajado en medio de un cúmulo de recortes de periódico y numerosos recipientes vacíos de jugo de uva, se percibía a un Warden más articulado y racional de lo que normalmente se ve de él en público. "Durante meses he enviado correos electrónicos a todos los grupos de frontera abierta preguntándoles si sus líderes considerarían la posibilidad de asistir a un evento similar a un debate presidencial... una asamblea del pueblo para la que elegiríamos a un comentarista local de confiable reputación y en la que sostendríamos una discusión pública de los problemas; más allá de la retórica y de todas las frases políticas y de la propaganda, discutiríamos los problemas", le dijo Warden a Bhangoo. "Ellos simplemente no quieren discutir sobre los problemas, nunca han aceptado hacerlo".

La transformación de Warden fue sorprendente. "En el mitin, Warden provocó a la multitud empleando un lenguaje incitante. Pero cuando me senté con él y encendí el micrófono, su vocabulario se expandió y sus declaraciones empezaron a ser un poco más razonables", declaró Bhangoo.

Armas preparadas
Durante la manifestación en la iglesia, Warden había hablado acerca de sus planes para evitar que los inmigrantes ilegales votaran en las próximas elecciones. Se comprometió a llevar a los recintos hispanos personas con cámaras para que fotografíen a los votantes. "Tomaremos fotos de cada rostro y cotejaremos su nombre y la hora contra la lista de votantes y luego ingresaremos su nombre y fotografía en un programa que me ha suministrado Seguridad Nacional", prometió. "Nosotros haremos cumplir la ley haciendo rodar cabezas con tal rapidez que no podrán creerlo".

Cuando Bhangoo le preguntó en la última entrevista a qué se refería con "nosotros", Warden afirmó estar trabajando con varias agencias del orden gubernamentales. Presionado a reveler cuáles eran dichas agencias, la respuesta que Warden dio fue vaga y difícil de creer. "Contactas al FBI, revisas la Ley de Libertad de Información. Si sabes cómo abordar a estas personas y cómo llenar las solicitudes, puedes hacerlo".

Con o sin el FBI de su lado, Warden declara que no tiene intenciones de sosegar su tono en las semanas que anteceden a las elecciones, ni después. "He pedido docenas de banderas", escribió en una nota del 12 de agosto enviada a su lista de contactos de correo electrónico. "De ahora en adelante vamos a estar muy ocupados".

"No creo que Warden se detenga", expresa Lowen. "Ha envuelto su identidad en su cruzada en contra de los extranjeros ilegales".

Además de su Glock, Warden escribió en agosto que traería un bate de béisbol y una pistola paralizante a futuras protestas.

"Hemos determinado el blanco, amartillado los revólveres y estamos listos para actuar", expresó. "Estados Unidos es la fortaleza, y desde aquí en Tucson, Arizona, los estadounidenses defenderemos nuestra posición". S

"Más vale que te mantengas alejado de nuestra área porque si no, te aniquilaré".

"Si cualquiera de tus mafiosos pendejos me ataca de forma alguna... no dudaré en desenfundar mi arma para volarles las malditas cabezas".