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Pat Buchanan se presentó recientemente como invitado en el espectáculo de televisión "Today" de la cadena NBC para promover su nuevo libro y le fue de maravilla. Le comentó al anfitrión invitado del programa, David Gregory, que una porción del legado del Presidente Bush será "la rendición del suroeste estadounidense ante México en lo que respecta al idioma, la etnia y la cultura". Identificó a los trabajadores latinos indocumentados como "esquiroles y rompehuelgas de facto", y afirmó que los líderes de ambos partidos políticos principales, incluyendo a Bush, han cometido una "traición económica".

"Está bien, vamos a tener que dejarlo ahí", respondió Gregory, el corresponsal en jefe de la cadena en la Casa Blanca. "Es obvio que este debate continuará. Como siempre, muchas gracias, Pat Buchanan".

El debate no fue muy distinto en los muchos otros importantes programas televisivos de noticias en los que Buchanan, analista político para MSNBC y alguna vez candidato a la presidencia, apareció a finales de agosto. Aseguró a sus audiencias que México desea reconquistar el suroeste, sugirió que el hecho de no enseñar literatura estadounidense en los primeros grados de la escuela elemental constituía un "genocidio cultural", y expresó su desacuerdo con los estadounidenses mexicanos que abuchean a los equipos de fótbol soccer del país. "Tenemos que empezar a abordar cuestiones raciales y étnicas", explicó servicialmente Buchanan al anfitrión invitado y corresponsal nacional en jefe de CNN John King.

El libro de Buchanan -- State of Emergency: The Third World Invasion and Conquest of America (Estado de emergencia: el Tercer Mundo invade y conquista los Estados Unidos) -- tuvo un impulso publicitario importante gracias a numerosos presentadores de noticias, muchos de los cuales conocen bien a Buchanan de sus años en la industria del comentarismo televisivo. Pero parecía que muchos de ellos no habían leído el libro, un tomo que, más que cualquiera de sus obras, asegura que Estados Unidos está siendo destruido debido a que no se reconoce la superioridad blanca occidental.

Rechazando argumentos similares a los de Franklin D. Roosevelt, quien declaró que "Ser estadounidense no... tiene que ver con raza ni ancestros", Buchanan asegura todo lo contrario: "En ninguna parte del mundo se puede hallar a una nación multicultural, multiétnica y multilingüe que no se encuentre en peligro. La democracia no es suficiente. La igualdad no es suficiente".

Asegura que la visión que nuestros antepasados tenían de los Estados Unidos era una visión de "lazos compartidos de sangre, tierra y recuerdos", una frase que se asemeja escalofriantemente a las ideas nazi de "sangre y tierra". Buchanan cita con aprobación al fallecido San Francis, ideólogo en jefe del Consejo de Ciudadanos Conservadores (Council of Conservative Citizens, CCC) a favor de la supremacía blanca, al aseverar que la civilización occidental es superior a las demás y que sólo la "dotación genética" de los blancos pudo haberla producido. Y cita a personas como Al Campanis del equipo de béisbol Dodgers de Los Ángeles, quien en una ocasión expresó que los negros "pueden no tener los requerimientos" para convertirse en gerentes generales de un equipo de béisbol.

Aunque reconoce el aspecto despiadado de la esclavitud, Buchanan sugiere que los europeos "beneficiaron enormemente" a sus colonias. "¿Acaso la civilización occidental no era ampliamente superior a las civilizaciones indígenas con las que se encontró y a las que destruyó?", pregunta.

A fin y al cabo, el libro no trata más que de la inmigración; de la inmigración no-blanca. Si no se declara una total moratoria a quienes recién llegan, concluye Buchanan, los niños que nazcan este año "serán testigos durante sus vidas de la muerte del occidente. ... Debemos detener la invasión. Pero, ¿tienen nuestros líderes la visión y la voluntad de hacerlo?".

Desafortunadamente, algunos líderes parecen compartir la visión de Buchanan. En Europa, lugar en el que los niveles de inmigración no-blanca también son altos, los partidos que condenan la inmigración están obteniendo cada vez más un poder real. Este otoño, por ejemplo, el neonazi Partido Nacional Demócrata de Alemania eligió a sus representantes para el parlamento estatal de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Los partidos de extrema derecha cuentan en la actualidad con representantes en tres estados alemanes.

Estados Unidos cuenta con sus propios líderes nativistas de línea dura. El más conocido es el Representante estadounidense Tom Tancredo (Republicano por Colorado), quien preside el Cónclave del Congreso para la Reforma Inmigratoria (Congressional Immigration Reform Caucus) y quien ha elogiado a las patrullas fronterizas de ciudadanos vigilantes.

En septiembre, Tancredo dirigió un discurso condenando la inmigración a un grupo en Carolina del Sur desde un podio decorado con la bandera de los Estados Confederados. La Liga del Sur (League of the South), a favor de la supremacía blanca, había anunciado en su página web que estaba auspiciando el evento, pero cuando el Centro de Leyes para la Pobreza en el Sur (Southern Poverty Law Center) lo hizo póblico, el congresista insistió que en realidad el evento había sido organizado por un grupo de tendencia más dominante.

Independientemente de cuál sea la verdad, los hechos se imponen: Una serie de líderes políticos y de opinión estadounidenses está popularizando enunciados que estimulan el crecimiento continuo de una cifra sin precedentes de grupos de odio en este país. Difícilmente cabe duda de que necesitamos un debate extenuante sobre la inmigración en los Estados Unidos; lo que no necesitamos es una serie de arengas e insultos antidemocráticos dirigidos a hombres y mujeres de piel oscura.