Conservadores enamorados

Un escritor y un activista se miran a los ojos y ven a Estados Unidos en peligro
MINUTEMEN: THE BATTLE TO SECURE AMERICA'S BORDERS (MINUTEMEN: LA BATALLA PARA PROTEGER LAS FRONTERAS DE ESTADOS UNIDOS)
por Jim Gilchrist y Jerome R. Corsi,
prólogo de Tom Tancredo
Torrance, Calif.: World Ahead Publishing, 2006
$25.95 (tapa dura)

Jim Gilchrist y Jerome Corsi conforman la pareja conservadora perfecta de lista B. Gilchrist, un veterano de Vietnam condecorado y contador jubilado devenido en cofundador del polémico Proyecto Minuteman es el hombre recio de la pareja. Corsi, quien ostenta un doctorado en Harvard y que en 2004 ganó notoriedad por ser el coautor de Unfit for Command, un ataque a los antecedentes de John Kerry en la guerra, es el libresco investigador quien, a juzgar por las numerosas fotos publicadas con Gilchrist en la frontera mexicana, gusta de posar con hombres recios en el desierto.

Juntos, Gilchrist y Corsi produjeron Minutemen, un libro que podría catalogarse como una autobiografía asombrosamente presumida, si no fuera por el hecho de que tiene dos autores. Los cambios frecuentes y esquizofrénicos entre la voz colectiva ("creemos") y los panegíricos en tercera persona a la valentía de Gilchrist ("el valiente período de combate de Jim en Vietnam le otorgó la confianza para saber que podía tener éxito con el Proyecto Minuteman") establece el tono desde el principio en este libro absolutamente caótico.

Una vez establecido sin lugar a dudas el superpatriotismo de Jim Gilchrist --se escapó de su casa a los 18 años de edad para ofrecerse como voluntario de combate en Vietnam-- los autores esbozan una historia del movimiento Minuteman de vigilancia de fronteras, durante la cual casi puede oírse el "Himno de Batalla de la República" como música de fondo. El libro luego se transforma en un caótico manual conservador sobre el debate de la inmigración ilegal.

La base del argumento Gilchrist/Corsi es la misma que puede hallarse en distintos libros recientes sobre el mismo tema, desde In Mortal Danger, escrito por el congresista Tom Tancredo, hasta el bestseller del experto en televisión Pat Buchanan, State of Emergency (ver historia, pág. 16). Los pilares principales son: la amenaza que representan los inmigrantes ilegales para los presupuestos de los servicios sociales, y en consecuencia para la salud económica de la clase media; el aumento del crimen en nuestras calles; el Complot Aztlan, por el cual México supuestamente planea repoblar para después volver a robar el suroeste a Estados Unidos; y la amenaza impuesta por los terroristas musulmanes que explotan la débil frontera del sur.

En la opinión de Gilchrist/Corsi, la respuesta está en la rápida deportación de los indocumentados, un estricto control de la frontera y una fuerte cerca. El enemigo que obstaculiza este desarrollo es "la izquierda", una entidad que incluye a la mayor parte de los grupos de defensa a los latinos, la ACLU y el Southern Poverty Law Center cuyos abogados, según escriben los autores, son "socialistas o comunistas, y es posible que también anarquistas".

Aunque la mayor parte de todo esto puede encontrarse expresado de un modo más elegante en otros libros, Gilchrist y Corsi ofrecen un giro original e inesperado con respecto al apoyo a un programa de trabajadores huéspedes (al cual los autores se oponen). Los promotores inmobiliarios reciben con agrado a esta "nueva clase de esclavos", escriben, no porque se reducirían los costos de mano de obra en la construcción, sino porque desean "meter gente como si fueran sardinas".

Un análisis tan innovador es interrumpido habitualmente por las estúpidas referencias a los antecedentes de Jim Gilchrist en la guerra. Uno de dichos pasajes se produce durante un relato sensacionalista de la pandilla callejera salvadoreña MS-13. En mitad de su exposición sobre las notorias maldades perpetradas por la pandilla, Corsi sale de la narrativa para volver a insistir ansiosamente en Gilchrist y Vietnam. En el formato de preguntas y respuestas favorecido por los autores, Gilchrist pontifica sobre las granadas: "De repente se oía '¡Bum!' cuando la granada caía en la cornisa... Luego explotaba, '¡PUM!'... y el ruido era ensordecedor".

Entonces Gilchrist y Corsi (nuevamente a dúo) se dirigen al lector y preguntan: "¿Acaso algún gánster 'recio' de MS-13 alguna vez vivió un combate como éste? Lo dudamos, aunque los izquierdistas probablemente señalarían la brutalidad de la guerra civil en El Salvador".

Esa brutal guerra civil, según los autores, fue obra exclusiva de las guerrillas de izquierda; no se hace ninguna mención a la insurgencia derechista fundada por la CIA bajo Ronald Reagan, un presidente al que ambos autores veneran (a pesar de la Ley de Inmigración de 1986 de Reagan, que otorgó amnistía a millones de inmigrantes indocumentados). Este ejemplo de historia desordenada e impulsada por la ideología es típico de Minutemen, y se desarrolla entre trozos de transcripciones de entrevistas dispuestas aparentemente al azar, odas de colegiala a Jim Gilchrist, y análisis económicos/culturales de pacotilla que rayan en la incoherencia en la mayor parte de sus más de 300 páginas.