La Iglesia Católica Romana siempre ha sido un blanco atractivo para los teóricos conspiradores, en gran parte debido a sus rituales elaborados, a veces de apariencia misteriosa, a sus alianzas con sociedades secretas como los Caballeros Templarios y los Rosacruces, y a veces incluso por sus reacciones defensivas ante los escándalos como las divulgaciones de los últimos años acerca de los curas acosadores de niños.

Pero lo más notable es que la iglesia también se ha vuelto un blanco para un gran número de teóricos conspiradores Católicos -- y los relatos de estos creyentes paranoicos hacen que El Código Da Vinci parezca el trabajo de un neófito.

Literalmente hay decenas de teorías conspirativas que circulan, particularmente en el mundo de los católicos "Tradicionalistas Radicales". Teorías que van desde la noción de que los "pérfidos" Judíos están comprometidos en un complot mundial contra la iglesia y la Cristiandad hasta la idea de que el Papa Pablo VI (1963-78) fue secretamente envenenado, puesto preso por funcionarios traidores del Vaticano y reemplazado por un actor profesional, transformado quirúrgicamente .

Lo que sigue son las descripciones de dos de las más populares teorías conspirativas adoptadas por los tradicionalistas radicales. Ambas intentan explicar cómo el Vaticano II (1962-65), el concilio liberador de la iglesia que ofreció una rama de olivo a los judíos y es el cuco para los tradicionalistas, haya venido a suceder.

La Conspiración Judeo- Masónica
Por lejos la teoría conspirativa más popular en el panteón tradicionalista radical es la idea de que los Masones Judíos, o también se habla de Masones bajo control judío, han trabajado secretamente durante 300 años para apoderarse y deformar la iglesia Católica.

La reiteración más conocida de esta teoría aparece en un libro de Catholic Family News/Noticias de la Familia Católica editor John Vennari, The Permanent Instruction of the Alta Vendita: A Masonic Blueprint for the Subversion of the Catholic Church. El libro pretende presentar, junto con el comentario de Vennari, papeles masónicos supuestamente secretos (la "Alta Vendita") que detallan planes para subvertir a la iglesia al ordenar sacerdotes que favorezcan de manera secreta "el pensamiento moderno con origen en la 'Declaración de los Derechos del Hombre', de la Revolución Francesa''.

Vennari afirma que los judíos impulsan las creencias racionalistas de los masones, quienes apoyan nociones de progreso social e igualdad humana, como herramienta al servicio de los intereses judíos. Vennari pone énfasis en la idea de que cuando los judíos finalmente obtuvieron igualdad de derechos nominales a principios de la Tercera República Francesa (1870-1940), la separación de la iglesia y el estado resultó una realidad execrable.

Los temores católicos sobre el poder masónico no se limitan a Vennari. El Papa León XIII (1878-1903), por su parte estigmatizó a la francmasonería como enemiga de "la religión y la sociedad" y escribió en 1884 una encíclica donde afirma que los Masones buscan imponer el Reino de Satán en la tierra. El notorio católico antisemita francés Eduard Drumont, pidió la exclusión de los judíos de la sociedad en su periódico La Libre Parole y tomó parte de un congreso nacional antimasónico que tuvo lugar en Italia en 1894.

Los entusiastas de la teoría de la conspiración judeo- masónica consideran a sus enemigos ampliamente exitosos. Típicamente creen que los conspiradores en realidad han conservado el papado desde 1958 y fueron los ingenieros de las reformas del Vaticano II.

La Tesis del Cardenal Siri
Una segunda teoría conspirativa, llamada con frecuencia "La tesis del Cardenal Siri", se basa en esencia en el presunto complot judeo-masónico. Pero agrega la tergiversación "sedevacantista" -- la idea de que el papado ha sido ocupado durante décadas por papas falsos.

De acuerdo a esta teoría, el cónclave de cardenales de 1958 eligió papa a Giuseppe Siri, cardenal archi- conservador de Génova, y comunicó esta elección de la manera tradicional, con ondas de humo blanco que salían de una chimenea del Vaticano. Unos funcionarios del Vaticano en el momento aseguraron que había habido un error, pero los partidarios de Siri afirman que él en realidad fue destituido a causa de las inicuas intrigas de los cardenales liberales, que lo sustituyeron por el Cardenal Angelo Roncalli. Roncalli se convirtió en el primer papa "falso", conocido ante el mundo como Juan XXIII.

En 1963, cuando el papado quedó vacante una vez más, fuerzas malignas de dentro de la iglesia derrotaron a Siri otra vez, según alegan los teóricos de la conspiración contra Siri. Aunque ganó la elección, sostienen, lo reemplazaron por el Cardenal Giovanni Battista Montini, quien se convirtió en el segundo papa "falso", Pablo VI. Algunos partidarios de Siri no sólo culpan a los cardenales liberales sino también a fuerzas no especificadas del exterior que amenazaron al Vaticano con aniquilación nuclear, si Siri hubiera sido elegido papa.

Los teóricos de la conspiración contra Siri dicen que luego exiliaron al cardenal en un monasterio romano y le ordenaron permanecer en silencio. Como prueba, citan una entrevista que dio Siri en 1985 en la que dijo, "estoy obligado a guardar el secreto -- no puedo decir nada". Algunos sostienen también que él le dijo a un sacerdote vietnamita en 1988, el año anterior a su muerte, que él era el papa verdadero. Y muchos culpan al compromiso de Siri con la B'nai B'rith, organización humanitaria judía internacional, diciendo que es parte del complot judeo- masónico.

Finalmente, los partidarios de Siri argumentan que no ha habido un papa verdadero en el poder en Roma desde 1958.

Sin embargo, se plantea un problema grande que hace tambalear los argumentos de los teóricos de la conspiración: El Cardenal Siri permaneció en completa comunión con la iglesia a lo largo de su vida, celebrando la Misa del pos Vaticano II y defendiendo las reformas de la iglesia que trajo el concilio.