COLLINSVILLE, Ala. — Los residentes de este pequeño pueblo situado en los bosques de pino del condado de DeKalb conocían a Jeff Osborne como un veterano de Vietnam de barba espesa que vestía una sucia réplica del uniforme del ejército Confederado y llevaba una vieja pistola 9 mm del ejército en una funda tipo sobaquera. Se ganaba la vida vendiendo piezas de equipo militar sobrante desde una caseta para camioneta que compró por $400 y ocupó en un campo de ocupantes ilegales (squatters). Aunque ocasionalmente protestaba por el colapso anunciado de la economía estadounidense, los ataques terroristas y la invasión del país por los mexicanos, en general, Osborne daba la impresión de ser un excéntrico local inofensivo.

Así fue hasta que, horas antes del amanecer del 26 de abril, agentes de las fuerzas policiales federales y estatales allanaron su caseta y varias residencias del área de Collinsville. Incautaron 130 granadas de fabricación casera, un improvisado lanzagranadas, una ametralladora Sten Mark, un silenciador, 2,500 proyectiles y aproximadamente 100 plantas débiles de marihuana. Arrestaron a cinco hombres bajo los cargos de posesión ilegal de armas y explosivos, entre ellos, a quien era conocido por sus vecinos como Jeff Osborne. Los agentes federales informaron que su verdadero nombre es Raymond Dillard.

Dillard, de 46 años, era un prófugo de la justicia por no haberse presentado ante su agente de libertad condicional, luego de haber cumplido una condena por robo en Mobile, Alabama, a mediados de los ’90. También se comprobó que es un fabulador. Si bien es cierto que sirvió en la Reserva de la Armada de los Estados Unidos durante dos años a principios de los ’80, es demasiado joven para haber luchado en Vietnam, según les dijo a varios de sus vecinos.

Pero la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) no llegó hasta Collinsville para atrapar a Dillard por escaparse cuando estaba en libertad condicional o por inventar cuentos de hadas sobre su servicio militar. Según declaraciones de los agentes federales, Dillard fue el fundador y autodenominado comandante de la Milicia Libre de Alabama, una banda fuertemente armada de extremistas paranoicos con gusto por las fantasías apocalípticas, los explosivos caseros y las armas ilegales.

"Atrapamos al grupo básico, a los líderes, e incautamos todo o casi todo su armamento más significativo", anunció Jim Cavanaugh, director regional del ATF del sudeste de los Estados Unidos. "Tenían armas suficientes para abastecer a un pequeño ejército".

Hacer una montaña…
En la audiencia para fijar la fianza realizada el 1 de mayo, el agente del ATF, Adam Nesmith, habría testificado que el gobierno tenía pruebas de que los cinco miembros de la milicia estaban planeando un ataque con ametralladoras a inmigrantes mexicanos en el pueblo cercano de Remlap. Nesmith describió una misión de reconocimiento que la milicia habría llevado a cabo en Remlap y declaró ante el juez que "tenían un plan para atacar a un grupo de mexicanos en el área de Remlap con sus ametralladoras." El juez denegó la libertad bajo fianza y el plan de ataque con ametralladoras de la milicia campesina se conoció en todo el país. Según un titular típico del día posterior a la audiencia de fianza, "Residentes de Alabama planeaban ametrallar a mexicanos".

Pero no se menciona ningún plan específico para asesinar mexicanos ni en las declaraciones juradas de las órdenes de allanamiento ni en ningún otro documento del tribunal relacionado con los acusados de la Milicia Libre de Alabama, y el ATF afirma que el testimonio de Nesmith fue malinterpretado.

Cavanaugh dijo a Intelligence Report que Nesmith no tuvo la intención de sugerir que los acusados planeaban ametrallar mexicanos. Lo que Nesmith quiso decir, afirmó Cavanaugh, es que los miembros de la milicia tenían planes de robar ametralladoras a los mexicanos de Remlap— no de dispararles a los mexicanos con ametralladoras. "El propósito del viaje [de reconocimiento] descrito por el agente en su testimonio era llegar a esos "latinos" y tomar las ametralladoras, que la milicia creía que tenían en su poder", dijo Cavanaugh.

Los cinco acusados tienen defensores asignados por el tribunal, quienes retratan a sus clientes como torpes wannabes sobrevivientes que están siendo juzgados por los medios como peligrosos extremistas y acusados injustamente por fiscales fundamentalistas. "Eran sólo una banda de muchachos del campo a los que les gustaba hacer volar cosas", declaró uno de los abogados.

Los defensores señalan que el ampliamente difundido plan de ataque con ametralladoras nunca existió e insisten en que el gobierno no ha presentado ninguna evidencia de que los miembros de la milicia hayan realmente detonado alguna vez una granada, herido a alguna persona o incluso planeado específicamente hacer daño.

"¿Ha escuchado alguna vez la frase ‘hacer una montaña de un grano de arena?", dijo el defensor asignado por el tribunal, Scott Boudreaux, cuyo estudio jurídico de Birmingham, Ala., representa a tres de los acusados. "éste es un caso típico."

Guerra de razas
Según los investigadores, Dillard comenzó a reclutar miembros de la milicia y asignarles rangos el año pasado. Se autodesignó "comandante" e inicialmente adoptó el nombre Milicia Naval de Alabama para el grupo, una elección curiosa teniendo en cuenta que Collinsville está a 330 millas al noreste de Mobile Bay, el área de agua salada más cercana. La milicia tenía su cuartel en la caseta de Dillard, pintada para que se confundiera con los árboles de alrededor y protegida de la vista aérea bajo una cubierta de redes de camuflaje. El ocupante ilegal y miembro de la milicia James McElroy, un veterano de la Guerra de Iraq de 20 años de edad, vivía en una carpa provisoria en las cercanías. Dillard le asignó a McElroy el rango de "soldado".

Los otros presuntos miembros de la Milicia Libre de Alabama arrestados en abril son el "Capitán" Bonnell "Buster" Hughes, de 57 años, el "Teniente" Adam Lynn Cunningham, de 41, y el "Soldado" Randall Garrett Cole, de 22. Al igual que McElroy, Cole regresó recientemente de luchar en la Guerra de Iraq.

La propietaria del terreno ocupado por Dillard y McElroy, Joanne Gunnin, declaró que a fines de 2006 Dillard se apareció en su casa sin anunciarse; iba vestido con uniforme militar y llevaba manuales médicos. Gunnin, de 72 años, dijo a The Huntsville Times que Dillard la presionó para que fuera la enfermera de una agrupación paramilitar encubierta que describió vagamente.

"Traté de que me dijera el nombre de su organización", dijo Gunnin. "Me dijo, ‘Sólo somos un grupo que estará aquí luego de la caída del gobierno’". Gunnin rechazó la oferta.

Un par de meses más tarde, Gunnin le dio permiso a un grupo de inmigrantes guatemaltecos para jugar al fútbol dentro de su propiedad, en un terreno baldío frente al campo de ocupantes ilegales. Según indicaron varios vecinos de Gunnin, McElroy se enfureció cuando vio a los guatemaltecos ocupándose del campo y apartó a uno de ellos de un tirón de la cortadora de césped. El hombre escapó corriendo, según contó Wayne Dunn, que vive en las cercanías. El sobrino de Dunn, de 16 años de edad, llamó a la policía después de ser testigo del arrebato de McElroy.

Dunn relató a The Huntsville Times que poco después Dillard le advirtió a su sobrino que "debía decidir de qué lado quería estar, del lado de los mexicanos o de los estadounidenses’," dijo Dunn. "Lo que [Dillard] siempre me decía es que iba a haber una guerra entre los mexicanos y los blancos".

¿Conexión con Naciones Arias?
Uno de los clientes habituales de Dillard, que compraba equipo militar sobrante, era William Bryant "Red" Watson, de 30 años, miembro de lo que quedaba de Naciones Arias en el norte de Alabama, un pequeño y violento grupo neo-Nazi anteriormente asentado en Idaho. En febrero, Watson fue arrestado por poseer equipamiento para fabricar bombas y distribuir metanfetamina cristalina. Sin embargo, las autoridades policiales afirmaron que sus compras a Dillard no lo comprometen.

"Dillard le vendió mochilas estilo camuflaje, y otros elementos de camuflaje," informó Jimmy Jones, investigador del Departamento de Policía del condado de DeKalb. "Esa era la única conexión". No obstante, Watson estaba bajo vigilancia y sus repetidas visitas a la caseta de Dillard no pasaron inadvertidas para los agentes policiales que habían oído rumores de la existencia de un nuevo grupo miliciano activo en el área.

Dillard también vendía sus mercancías en Collinsville Trade Day, un floreciente mercado de pulgas que atrae hasta 30,000 visitantes cada sábado. Los comerciantes se ubican en puestos de acero corrugado que rentan por seis dólares a la semana para vender ganado, productos alimenticios, trabajos de arte, pesticidas y, al menos en ocasiones, armas de fuego ilegales. (El año pasado, agentes federales acusaron a 11 hombres de vender armas no registradas en el mercado de Trade Day. En el año 2001, cuatro comerciantes de Trade Day fueron arrestados por venta de armas a menores).

A principios de este año, Dillard se reunió en Trade Day con un hombre que reclutó para unirse a la milicia. Este hombre, a quien Dillard nombró sargento, era en realidad un informante pagado de los federales. En el tribunal, el agente Nesmith del ATF testificó que el informante se comunicó con la oficina de Nesmith el pasado 20 de marzo para informar que había visto granadas en la casa de Cunningham durante una reunión de la milicia. Los agentes de ATF ordenaron al sargento que comenzara a usar un micrófono y continuaron pagándole para que asistiera a las reuniones de la milicia.

En la audiencia de detención del 1 de mayo, Nesmith describió en detalle el rol que cumplió el informante en un viaje para comprar materiales para fabricar granadas con Cunningham y Dillard el pasado 20 de abril, el mismo día de la presunta "misión de reconocimiento" en Remlap. Al ser interrogado por el abogado defensor asignado por el tribunal, Harold Dodd, quien representaba a McElroy, el agente Nesmith declaró que el informante condujo ese día porque los otros miembros de la milicia no tenían un automóvil y que el mismo informante pagó la pólvora negra en una casa de empeño, colocó la pólvora en la cajuela de su auto, dejó a Cunningham y Dillard, y envió la evidencia a la oficina de Nesmith.

"La única persona que ha tenido verdadera participación en el caso es el informante", se quejó Boudreaux. "Y es imposible saber qué le prometieron".

El informante dijo al ATF que Dillard ordenó repetidas veces a los miembros de la milicia que abrieran fuego sobre agentes federales si alguna vez se enfrentaban con ellos. Sin embargo, en los allanamientos de abril no se disparó un solo tiro. De hecho, Dillard cooperó, llegando a señalar dónde estaban los cables de las trampas cazabobos a los agentes del escuadrón antibombas. "Me sorprendió que todo ocurriera en forma pacífica," dijo al Report el investigador Jones del condado de DeKalb.

Tiempo de los Federales
Los cinco presuntos miembros de la Milicia Libre de Alabama arrestados en abril se declararon culpables de los cargos penales federales en junio. El primero en hacerlo fue Hughes, quien enfrentaba las acusaciones más graves. El 25 de junio Hughes se declaró culpable de conspiración para fabricar artefactos destructivos, conspiración para fabricar un silenciador, fabricación de artefactos destructivos, posesión ilegal de una ametralladora, posesión ilegal de artefactos destructivos, posesión de artefactos destructivos y posesión ilegal de un silenciador. Podría recibir una sentencia de hasta 70 años de prisión.

"Hughes estaba participando de actividades que eran extremadamente peligrosas para nuestros ciudadanos", afirmó Jimmy Harris, sheriff del condado de DeKalb. "Me alegra saber que haya presentado una declaración de culpabilidad y que ya no tendrá la oportunidad de poner en riesgo a nuestra gente."

Al día siguiente los otros cuatro presuntos miembros de la milicia, incluyendo a Dillard, se declararon culpables de conspiración delictiva así como de posesión y fabricación ilegal de artefactos destructivos. Deberán enfrentar sentencias de prisión que van de los 10 a los 50 años. (Dillard también se declaró culpable de ser un delincuente en posesión de arma de fuego).

En la audiencia de declaración, todos negaron ser miembros de una milicia. Dijeron que almacenaban armas por temor a los terroristas, a un colapso económico y a la ley marcial. "Teníamos miedo de que algunas cosas se pusieran mal por aquí, de que pudiera haber más ataques de terroristas extranjeros, y simplemente estábamos preparándonos para defendernos", dijo Dillard.

McElroy le dijo al juez federal presidente que sólo "se juntó con unos chicos para hacer unas granadas".

"Las fabricábamos para protegernos a nosotros y a los nuestros", declaró McElroy.

"¿Temían que ingresaran terroristas al condado de DeKalb?", preguntó el juez.

"Temíamos que ingresaran a los Estados Unidos, señor juez", respondió McElroy.

El 28 de junio, los agentes federales arrestaron a un sexto hombre vinculado con el caso de la Milicia Libre de Alabama. William James Hudson, de 56 años, fue acusado de posesión ilegal de una ametralladora que fue recuperada cuando los agentes federales registraron su casa en Birmingham. Según la ATF, Hudson era un autodesignado "coronel" de la milicia. "El arresto de Hudson fue el resultado de nuestra investigación en curso sobre la Milicia Libre de Alabama, un caso que involucra una gran cantidad de artefactos explosivos ilegales y otro tipo de armamento", declaró Cavanaugh.