Extremismo Nativista

En la propaganda nativista, dos pistoleros convictos se convierten en heroes

Dos agentes de la patrulla fronteriza, Ignacio "Nacho" Ramos y José Alonso Compean, atacaron a una persona no armada que cruzó la frontera e intentaba rendirse, le dispararon 15 veces y lo hirieron mientras huía; luego modificaron la escena del crimen y no informaron sobre el tiroteo, según lo requieren sus supervisores. Por sus crímenes, el año pasado un tribunal federal de Texas sentenció a los hombres a condenas de 11 y 12 años en prisión.

Ahora, como un gesto de cortesía del movimiento nativista, se convirtieron en héroes.

Lou Dobbs, el presentador de CNN obsesionado con la inmigración indocumentada, presentó este caso por lo menos 131 veces, entre ellas un especial de una hora de duración, de acuerdo con la edición de septiembre del Texas Monthly. Los condenados fueron glorificados en los sitios de Internet enemigos de la inmigración y homenajeados por políticos como el congresista de los EE.UU. en representación de Colorado, Tom Tancredo. Incluso la organización American Freedom Riders, una pandilla de ciclistas nativistas, los considera "perseguidos".

¿Por qué razón tantas personas asociadas a la derecha de la ley y el orden cantan alabanzas a estos dos delincuentes? Porque después se supo que el hombre a quien habían disparado era parte de un operativo de contrabando de marihuana. Pero Ramos y Compean no sabían esto en el momento del hecho: el hombre iba a pie e intentó rendirse, y los agentes sólo encontraron las drogas en una furgoneta después de que el hombre logró huir a pie hacia México, gravemente herido. Dobbs se refiere a los agentes como "estos dos extraordinarios agentes de la patrulla fronteriza".

Dobbs, junto a muchos otros, opina que deberían ser puestos en libertad. Chris Simcox y Jim Gilchrist, líderes rivales de Minuteman, estuvieron presentes el 8 septiembre en un evento para recaudar fondos para la familia de Ramos, patrocinado por American Freedom Riders. Se recaudaron más de $38,000 y asistieron más de 400 personas para demostrar su "absoluto desprecio por el ‘querido amigo’ del presidente Bush, Johnny Satan", "Satan" por Satanás, en referencia al Fiscal General de los Estados Unidos, Johnny Sutton, el abogado ultraconservador que trabajó para Bush en Texas y Washington. Otros, como por ejemplo Dobbs, también se ensañaron con Sutton.

Los congresistas republicanos Dana Rohrabacher (California) y John Culberson (Texas) incluso sostuvieron que las condiciones que sufren los agentes en prisión son "mucho peores que las que viven los terroristas sospechosos detenidos" en la Bahía de Guantánamo en Cuba.

Lo que nadie ofreció es alguna prueba de la inocencia de ambos.

Ahora, el fervor nativista se extiende a otros que viven una situación similar, especialmente al agente de la patrulla fronteriza Nicholas Corbett quien, en enero pasado, mató a tiros al trabajador de la construcción mexicano Francisco Javier Domínguez-Rivera pocos metros al norte de la frontera. Corbett afirmó que había disparado en defensa propia después de haber sido amenazado con una roca, pero las pruebas forenses y en video, junto con los relatos de varios testigos detenidos junto a Domínguez-Rivera, lo contradijeron y sugirieron, en cambio, que el trabajador fue asesinado sin provocación después de haber sido obligado a arrodillarse directamente frente a Corbett. En febrero, Corbett deberá enfrentar un juicio por asesinato en segundo grado.

Los activistas enemigos de la inmigración sostienen que Corbett está siendo condenado injustamente debido a la presión de México. En octubre, la organización American Freedom Riders organizó una campaña de apoyo a Corbett, descrito como "otro agente acusado de asesinato por cumplir con su tarea".