Intelligence Report

Nativismo 'Cristiano'

El aborto y la homosexualidad parecen cuestiones bien definidas para la derecha Cristiana. Sin embargo, ¿Ocurre lo mismo con la inmigración?

Cuando Joan Maruskin subió al estrado el pasado abril, en una conferencia sobre inmigración del Consejo de Investigación para la Familia (Family Research Council, FRC) realizada en Washington, D.C., fue difícil no imaginarse a Daniel en la boca del león: la directora liberal del Programa de Inmigración del Servicio Mundial de Iglesias se estaba dirigiendo a una audiencia convocada por una fuerza importante en la derecha religiosa cristiana. No era su público.

Resultó ser que el libro de Daniel estuvo entre los pocos libros de la Biblia que Maruskin no citó. Mientras exponía los argumentos cristianos a favor de la amnistía, demostró que el Antiguo y el Nuevo Testamentos están repletos de defensas al "forastero". En general, contó más de 300 advertencias de las escrituras donde se insta a la piedad hacia los inmigrantes.

"La Biblia es un manual de inmigración", afirmó Maruskin frente a la audiencia del FRC. "'Maldita sea la persona que oprime a los forasteros.' ¿Acaso podemos olvidar que Cristo mismo fue extranjero y refugiado, nacido en un establo? Bajo nuestras leyes, María, José y Jesús serían enviados a tres prisiones diferentes."

Una imagen poderosa; sin embargo, la posición de Maruskin está lejos de ser dominante en la derecha religiosa. En una encuesta de miembros del FRC llevada a cabo la primavera pasada, el 90% de los encuestados eligió la deportación forzosa como destino apropiado para los inmigrantes indocumentados de Estados Unidos, que se calculan entre 11 y 12 millones. Dicha respuesta alinea las bases del FRC con los agresivos partidarios de línea dura, como el congresista en representación de Colorado, Tom Tancredo, el copatrocinador evangélico de un proyecto de ley de reforma inmigratoria notable por la criminalización de quienes "ayudan y secundan" a los inmigrantes ilegales, algo que numerosos líderes religiosos y laicos consideran una obligación cristiana.

No sorprendió, entonces, que el mensaje de evangelio social de Maruskin haya tenido una respuesta poco entusiasta por parte de la audiencia del FRC. Un aplauso más caluroso recibió el periodista católico conservador John O'Sullivan, quien sucedió a Maruskin en el estrado y se mofó de la interpretación liberal de las Escrituras por parte de su antecesora. Argumentando que las citas selectivas no "contribuían al debate", intentó desacreditar el argumento a favor de la amnistía y desestimó la opinión de Maruskin y los que pensaran como ella por considerarlos "bravucones morales".

"La verdad", dijo O'Sullivan, "es que la mayoría de los cristianos son más intransigentes que sus líderes de la Iglesia en lo que se refiere a la inmigración. ¿Todas estas personas irán al infierno?".

Una pregunta mejor sería: ¿En qué momento la inmigración pasó a ocupar un lugar junto al aborto y al matrimonio tradicional como una cuestión "familiar" para la derecha religiosa? Y esta cuestión nueva y tan llena de tensión, ¿constituye una amenaza para la "guerra cultural" de la que tanto se jacta el movimiento? ¿O forma una parte legítima de éste?

¿La "línea divisoria definitiva"?
La influencia de la inmigración como un tema candente en la derecha religiosa ha sido rápida. Tanto los comentaristas como los políticos conservadores han alimentado y respondido a un movimiento de las bases, donde la retórica antiinmigratoria encaja en las odas a Dios y al país que desde siempre han constituido el material periodístico evangélico conservador. Los políticos evangélicos de extrema derecha como Tancredo han creado distritos electorales nacionales instilando una retórica antiinmigratoria en las invectivas contra los liberales seculares y los radicales islámicos.

Luego de languidecer durante años en grupos nacionalistas cristianos más pequeños como el Eagle Forum de Phyllis Schlafly, la cuestión inmigratoria ha llegado directamente a la agenda de los grupos de derecha religiosos más grandes con influencia política. Tony Perkins, presidente del influyente FRC, marcó este cambio mientras inauguraba la conferencia sobre inmigración de abril pasado. "La pregunta que nos hacemos hoy es, ¿tenemos una política de inmigración que sirva para fortalecer la trama cultural de nuestra nación, con una gran influencia en la familia?", inquirió. "La respuesta es no. Debemos solucionar este problema."

Solucionar el problema no será fácil, como tampoco lo ha sido para la derecha religiosa ni para el país en general. A diferencia del aborto, la cuestión inmigratoria ha dividido claramente a los líderes del movimiento y a los aliados políticos. Los feroces guerreros de la cultura "pro-familia" están a ambos lados del debate; los defensores de la derecha religiosa en Washington respaldan dos visiones radicalmente diferentes de la reforma inmigratoria, como lo simbolizan los proyectos de ley inmigratoria de la Cámara de Representantes y del Senado, reveladas el invierno pasado.

Una posición evangélica unificada podría hacer mucho por determinar la conformación de la reforma inmigratoria, que iba a ser retomada nuevamente por el Congreso luego de las elecciones de mitad de período en noviembre. El modo en que la derecha religiosa se inclina o se fractura a raíz de esta cuestión también acarrea consecuencias para el movimiento mismo. Una escisión profunda o más cambios hacia la derecha podrían poner en peligro la coherencia política de la derecha religiosa, así como su potencial alianza natural con la población latina creciente de Estados Unidos, culturalmente conservadora y predominantemente católica.

Ya existen señales de escisión. Según el Centro de Investigaciones Pew, el 63% de los evangélicos blancos considera que los inmigrantes constituyen una "amenaza para las tradiciones y los valores de los Estados Unidos", en comparación con el 48% de la población en general. (Sólo el 39% de los encuestados seculares expresó opiniones negativas sobre los inmigrantes.) Aunque los dos grupos más influyentes de Derecha Cristiana -- Focus on the Familiy, de James Dobson y su filial, Family Research Council -- han evitado tomar una posición oficial sobre el asunto, su rebaño de mayoría blanca ya ha virado hacia la extrema derecha.

El reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la National Hispanic Christian Leadership Conference, afirma que la comunidad latina es consciente del sentimiento antiinmigratorio cada vez mayor en la derecha religiosa, y está "muy preocupada" por actitudes como las que se reflejan en la encuesta del FRC.

"Antes de que se instalara el tema de la inmigración, estábamos construyendo una alianza", dice Rodríguez. "Teníamos un acuerdo sobre el matrimonio tradicional y sobre el aborto por nacimiento parcial... estábamos llegando a diferentes acuerdos. La inmigración amenaza con convertirse en la línea divisoria definitiva."

Encuentro de opiniones
La Coalición de Fronteras Seguras (Secure Borders Coalition) es donde la derecha religiosa se reúne y concuerda con el extremo más duro de la política antiinmigratoria. En el mes de junio dicha coalición, una alianza entre los Grupos de Derecha Cristianos, las organizaciones de extrema derecha como Accuracy in Media y Swift Boat Veterans y los equipos antiinmigratorios estridentes pero seculares como Minuteman Civil Defense Corps emitió una enérgica declaración donde se oponía a todas las propuestas de amnistía y de trabajadores huéspedes. La coalición juró oponerse a cualquier candidato, sin importar su posición en otras cuestiones, que no acatara la disciplina sobre inmigración. Sorprendentemente, también exige la casi suspensión total de la inmigración legal.

"Somos partidarios de una política de desgaste de la población ilegal, a través de una fuerte aplicación de las leyes inmigratorias de nuestra nación, que incluyen, en primerísimo lugar, la protección de nuestras fronteras", dice el texto de la coalición. "Estamos dedicados a derrotar a cualquier candidato presidencial para 2008 que esté [en desacuerdo con nosotros]... Nos comprometemos a hacerlo sin importar el partido político y tanto en las elecciones primarias como en las generales."

Es larga y variada la lista de figuras de la derecha religiosa que firman la declaración de la coalición. Incluye a Eagle Forum de Phyllis Schlafly, Traditional Values Coalition de Lou Sheldon, Conservative Caucus de Howard Phillips y al obispo Harry R. Jackson, de Hope Christian Ministries. Los signatarios, interesados principalmente en la inmigración, incluyen a English First, American Council for Immigration Reform, Center for Immigration Studies, Pro-English y Minuteman Civil Defense Corps.

Un posible futuro de este nexo puede vislumbrarse en la relación incipiente entre dos miembros de la Coalición de Fronteras Seguras (Secure Borders Coalition), una relación que vincula el músculo político de la derecha religiosa con el músculo literal del movimiento vigilante de patrulla de fronteras. La primavera pasada, Chris Simcox colocó su Minuteman Civil Defense Corps (MCDC) bajo el mando de Declaration Alliance de Alan Keyes, un grupo encargado de invalidar a Roe v. Wade y que también cree en el "mandato fundador de reconocer libre y públicamente la autoridad del Dios Creador". Además de imbuir al grupo Simcox de un toque divino, a raíz del acuerdo entre MCDC y Keyes, las listas de correo de Simcox fueron entregadas a Response Unlimited, una empresa de correo y telemarketing cristiana relacionada con Keyes, que ahora vende las listas de donantes del MCDC a $120 por cada mil nombres.

Otra relación similar está surgiendo entre Eagle Forum (fundado en 1972, es uno de los grupos religiosos de derecha más antiguos) y el Proyecto Minuteman de Jim Gilchrist, anterior socio de la organización de Simcox (Gilchrist no se unió a Secure Borders Coalition). Schlafly, de Eagle Forum, una antigua enemiga de los homosexuales, opina que los programas de trabajadores huéspedes y la amnistía son "inmorales". La actitud cristiana, sostuvo Schlafy en su boletín informativo del pasado enero, consiste en "erigir una cerca y duplicar nuestros agentes de frontera a fin de detener las drogas, el contrabando, las enfermedades y los crímenes". Gilchrist, quien tiene una opinión similar, fue un invitado especial en la 35ª conferencia anual de Eagle Forum llevada a cabo en septiembre.

Es posible que otros grupos religiosos de derecha no estén oficialmente alineados con el movimiento vigilante de fronteras, pero sus opiniones son indicativas de afinidad o aprobación.

"Mientras el Senado de los Estados Unidos continúa debatiendo el proyecto de ley de reforma inmigratoria, el pueblo norteamericano es respaldado por la Biblia en sus reclamos de que se respeten las fronteras nacionales de Estados Unidos", escribe Roberta Combs, presidenta nacional de Coalición Cristiana. "La izquierda de esta nación está absolutamente equivocada cuando afirma que 'porque Cristo demostró compasión hacia todos los hijos de Dios, los cristianos deberían ignorar las violaciones de la ley por parte de los extranjeros'".

"Cultura", cristianismo y raza
La clase de absolutismo fundamental que encontramos en la declaración de Secure Borders Coalition, alguna vez reservada para la denominada guerra cultural, indica que la inmigración ha puesto el dedo en la llaga a la derecha religiosa. Pero no se trata simplemente de una cuestión de seguridad nacional o del orden público, ya que ninguna otra cuestión de seguridad nacional genera tanto enojo dentro del movimiento.

Entonces, ¿qué ocurre? En las palabras de Tony Perkins del FRC, lo que está en juego no es tanto vigilar la seguridad norteamericana como proteger su "trama cultural".

Gary Bauer, presidente de American Values y un ícono de la derecha religiosa, es de la misma opinión. En el mes de junio, Bauer escribió un editorial para USA Today que censuraba la incapacidad de los inmigrantes latinos para integrarse a la sociedad estadounidense. "Los norteamericanos de otros orígenes ponen en primer lugar a otros países y afiliaciones, y abren una brecha en el corazón de 'una nación'", escribió.

Bauer eligió destacar la dimensión "cultural" de la inmigración latina y se hizo eco del argumento nativista ofrecido por Patrick Buchanan en su extenso escrito antiinmigratorio de gran éxito de ventas, State of Emergency (English). Bauer también reveló las motivaciones de numerosas voces antiinmigratorias de la derecha cristiana, motivaciones que se esconden más comúnmente en la retórica del orden público. Bauer lo admite, y expresa que la cultura es la "corriente subyacente que no se nombra" en el debate inmigratorio.

Algunos, más cercanos al sector intelectual del movimiento, son más categóricos. Thomas Fleming, presidente de Rockford Institute, de ideas cristianas, y al igual que Buchanan, católico, asegura que la "cultura" está en el centro de su posición antiinmigratoria. En una conferencia auspiciada por el instituto en Washington en el mes de septiembre, donde el senador John Cornyn (Representante por Texas) pronunció el discurso de tónica, Fleming afirmó que "el aspecto de atmósfera cultural del [debate sobre inmigración] es el único que me interesa". En sus escritos para la revista del Rockford Institute: Chronicles: A Magazine of American Culture, Fleming fue más claro sobre su intención al decir "cultura", y admitió: "Digamos lo que digamos en público, a la mayoría de nosotros no nos gustan mucho los mexicanos, a quienes consideramos demasiado irracionales, demasiado violentos, demasiado apasionados".

"Algunos católicos norteamericanos opinan que deberíamos dar la bienvenida a la multitud de católicos pro-vida que se cuelan por nuestra frontera sur", continuó Fleming. "Pero eso es un error. Los mexicanos rápidamente se aclimatan a la cultura estadounidense de consumismo e infanticidio. A lo que no parecen renunciar es a su propio estilo tradicional de violencia".

La polémica cuestión de la cultura tampoco ha escapado completamente a la atención de Focus on the Family, el movimiento mucho más grande y dominante de James Dobson, que tiene un sitio en Internet en idioma español y se ha mostrado prudente en este tema. El verano pasado, el sitio en Internet del grupo eligió publicar una magnífica crítica de Mexifornia, escrita por Victor Davis Hanson, un lamento por la California de mayoría blanca, ya inexistente, de los tiempos de juventud de Hanson.

"Los empleos sin duda tienen mucho que ver con la cuestión [de la inmigración]", escribió el crítico de Focus. "Pero no tanto como la cultura... y es eso lo que más debería preocupar a los norteamericanos".

El tema de la inmigración, según parece, no sólo amenaza el éxito de la guerra cultural mayor de la derecha religiosa al apartar a los latinos conservadores. La inmigración es también un componente cada vez mayor de esa guerra cultural.

Difícil cambiar de rumbo
El nativismo ha sido una obsesión recurrente entre los norteamericanos religiosos desde la época colonial. Mientras asumen posiciones de ataque en el debate inmigratorio del siglo XXI, los cruzados de línea dura de la actualidad se hacen eco de los ignorantes del siglo XIX que condenaban a los "analfabetos y depravados extranjeros" de Italia e Irlanda. Lo mismo ocurre con los nativistas del siglo XX como el Secretario de Estado Adjunto del presidente Franklin Delano Roosevelt, Breckinridge Long, quien opinaba que los inmigrantes judíos y eslavos eran "completamente incapaces de convertirse en ciudadanos de este país. ... Son descontrolados, intrigantes [y] rebeldes".

No suelen oírse sentimientos tan categóricos en los mayores grupos religiosos de derecha, muchas de cuyas posiciones se basan en mandamientos bíblicos de piedad hacia el "forastero", en las conexiones de los grupos con el sector empresario del Partido Republicano y en el deseo de tener a los latinos como aliados religiosos y políticos en la guerra cultural. Sin embargo, existe una clara tendencia en un segmento de cristianos culturalmente conservadores, que preocupa tanto a evangélicos moderados como a latinos. Lo que queda por verse es si la derecha cristiana mayor caerá en los brazos del bando antiinmigratorio de línea dura, y cómo afectará esto al movimiento.

"No creo que los evangélicos blancos sean racistas", opina el reverendo Samuel Rodríguez, de la Hispanic Christian Leadership Conference. "Pero la comunidad latina está empezando a tener algunas inquietudes que deben ser respondidas. Debemos empezar a convertir corazones y mentes a través del diálogo. El riesgo de la polarización existe".