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Antes de haber siquiera pronunciado una palabra, el Representante estadounidense Tom Tancredo (Republicano por Colorado) fue ovacionado de pie por los 27 activistas anti-inmigración que se reunieron en el edificio de oficinas Cannon House, en Washington, D.C., en la mañana del 13 de febrero para dar inicio a dos días de cabildeo en el Capitolio.

A continuación, Tancredo, presidente del Cónclave del Congreso para la Reforma Inmigratoria (Congressional Immigration Reform Caucus) ofreció a su póblico una serie de ominosas advertencias acerca de un complot mundial para destruir a los Estados Unidos.

Muchos países están fomentando la inmigración a fin de erosionar la soberanía estadounidense, advirtió Tancredo: "China está tratando de exportar gente. Para ellos es una política, una manera de ampliar su hegemonía. Es algo patrocinado por el gobierno".

Después de la arenga de 10 minutos de Tancredo, Brian Bilbray, ex congresista republicano de San Diego, California, intervino narrando una serie de relatos espeluznantes acerca de una inminente catástrofe social a causa de la inmigración.

"Estamos creando una clase de esclavos en la que se incuban elementos delictivos", dijo Bilbray, quien se quejó amargamente -- aunque con poco fundamento -- de haber perdido la re-elección en el año 2000 porque los "extranjeros ilegales" habían votado en su contra.

Pero no todo fue tan sombrío, segón Bilbray.

Tras elogiar la forma en que el Servicio de Inmigración y Naturalización (Immigration and Naturalization Service, INS) había barrido con las comunidades árabes después del 11 de setiembre, con la detención por tiempo indeterminado de más de mil personas, Bilbray exhortó al INS a llevar a cabo emboscadas más extensas. "Podría aparecer un terrorista con nombre latino", afirmó.

La reunión con Tancredo y Bilbray -- y toda la operación de cabildeo de mediados de febrero -- fue ideada por NumbersUSA, un grupo anti-inmigración que recientemente abrió una "oficina de relaciones con el gobierno" en una casa victoriana de tres pisos y ladrillos rojos cerca del Capitolio.

NumbersUSA fue anfitrión en una tarde de "casa abierta" en sus nuevas instalaciones de lujo, donde los cabilderos se relajaron, saborearon un servicio de banquete y conversaron con los líderes y otros funcionarios de las organizaciones anti-inmigración clave.

Se encontraban allí, intentando ganarse la simpatía de los asistentes, Patrick McHugh, del Centro para Estudios de Inmigración (Center for Immigration Studies) con sede en Washington, que sostiene ser una impecable fábrica de ideas que rechaza el racismo; y Barbara Coe, líder de la Coalición de California para la Reforma Inmigratoria (California Coalition for Immigration Reform), quien más de una vez se refirió a los mexicanos, como lleva años haciendo, como "salvajes".

También estaba presente el Citizens Informer, un tabloide a favor de la supremacía blanca introducido por el grupo de odio Consejo de Ciudadanos Conservadores (Council of Conservative Citizens).

Roy Beck, director ejecutivo de NumbersUSA, amigo de Coe desde hace años, adoptó un tono más moderado cuando se dirigió a sus invitados y les dijo qué debían hacer para terminar con el régimen de inmigración vigente.

Sería mejor, aconsejó Beck, que sus esfuerzos de cabildeo ante los legisladores esa semana no se vieran como algo orquestado por NumbersUSA. Para que su campaña sea eficaz, afirmó, debe "mostrarse como un movimiento popular".

¿Bases populares genuinas o artificiales?
Sin duda, no se trataba de un movimiento popular. Ni tampoco es NumbersUSA una organización basada en el pueblo; de ninguna manera.

A pesar de todos los intentos de mostrar una apariencia diferente, es una subsidiaria propiedad íntegramente de U.S. Inc., un conducto de financiación sin fines de lucro cada vez más amplio que ha dado origen a tres grupos anti-inmigración y se adhiere a varios otros, muchos de los cuales estuvieron representados en el cónclave de NumbersUSA.

Más aón, esta red entrelazada de organizaciones supuestamente independientes es producto casi por completo de la labor de un solo hombre, un oftalmólogo de Michigan llamado John H. Tanton.

En una investigación de Intelligence Report, realizada durante un período de cuatro meses después de los ataques terroristas de septiembre, se determinó que lo que aparenta ser una variedad de grupos basados en grandes cantidades de miembros no es más que un espejismo.

De hecho, la amplia mayoría de grupos anti-inmigración estadounidenses -- más de una docena en total -- fueron ya sea formados, liderados o impulsados de algón otro modo gracias a los esfuerzos de Tanton.

El principal brazo de financiación del movimiento, U.S. Inc., es una creación de Tanton, y millones de dólares de fondos provienen de sólo unos pocos de sus aliados, fundaciones de extrema derecha tal como la que controla la familia de Richard Mellon Scaife.

Asimismo, las declaraciones de impuestos sugieren que las supuestas grandes cantidades de miembros -- en el caso de uno de los grupos, más de 250.000 -- son exageraciones geométricas anunciadas para crear la falsa imagen de un "movimiento" al que los políticos deberían prestar atención.

Finalmente, si bien los activistas intentan atraer a un nómero cada vez mayor de políticos nacionales tras el 11 de septiembre, la investigación del Report revela que éstos están acudiendo en grandes cantidades a los brazos de grupos de odio tales como el Consejo de Ciudadanos Conservadores, una organización de 15.000 miembros cuyo sitio web recientemente describió a los negros como "una especie retrógrada de la humanidad".

De hecho, muchos grupos anti-inmigración han estado desarrollando una línea cada vez más dura desde 1998, cuando comenzaron a trabajar junto con los defensores de la supremacía blanca. Hoy en día, muchos de sus funcionarios líderes se han unido a organizaciones racistas.

En Washington ha surgido un término para describir las entidades como estas organizaciones anti-inmigración: se las denomina "AstroTurf" (gras artificial), aludiendo a su falta de una base popular genuina.

Parece difícil creer que dichos grupos, con sus vínculos cada vez más directos con las organizaciones racistas, tengan un verdadero poder en la capital del país.

Pero los estadounidenses se han vuelto cada vez más xenófobos en las postrimerías de los ataques terroristas de septiembre, tal como lo refleja el rápido crecimiento del Cónclave del Congreso para la Reforma Inmigratoria que lidera Tancredo, de tan sólo 10 legisladores antes de los ataques a 59 en mayo.

¿Qué tipo de influencia ejercen los extremistas en este cónclave del congreso?

Si bien resulta difícil hacer una medición, el sitio web del cónclave ahora presenta un destacado vínculo con una entidad denominada American Patrol, un grupo de odio racista liderado por Glenn Spencer, de California.

Spencer, en un guiño a Tancredo y los demás legisladores que lo han ayudado a adquirir legitimidad, Spencer eliminó recientemente de su sitio web la imagen de una caricatura que orinaba sobre un receptor latino de la Medalla Presidencial de la Libertad.

Del medio ambiente a la raza
No es muy frecuente que una sola persona sea la principal responsable de crear todo un movimiento político. Pero John Tanton puede sostener, sin exagerar, que es el padre fundador del movimiento anti-inmigración moderno de los Estados Unidos.

Además de controlar directamente cuatro destacados grupos a favor de la restricción de la inmigración, Tanton ha resultado ser de crítica importancia al crear o ayudar a financiar diversos otros grupos anti-inmigración.

Presta sus servicios en la junta directiva del grupo con la mayor cantidad de miembros, la Federación para la Reforma Inmigratoria en los Estados Unidos (Federation for American Immigration Reform, FAIR), que fundó hace 23 años.

Un giro bastante extraño para el otrora activista liberal que disfrutaba de la apicultura y la vida rural.

Tanton, que construyó su familia y practicaba la medicina en Petoskey, Michigan, comenzó como un apasionado ambientalista. En la década de 1960 y a principios de la década de 1970, fue líder de la National Audubon Society, el Sierra Club y otros importantes grupos ambientalistas.

Pero Tanton pronto se apasionó por el control de la población, y consideraba que la degradación del medio ambiente era el resultado inevitable de la superpoblación.

Cuando la tasa de natalidad interna cayó por debajo del nivel de reemplazo en los Estados Unidos, su preocupación se volcó hacia la inmigración. Y esto lo llevó rápidamente hacia cuestiones de raza.

Tanton experimentó una especie de conversión cuando se cruzó con The Camp of the Saints (El campo de los santos), una escabrosa novela racista escrita por el francés Jean Raspail que describe una invasión del mundo occidental blanco a manos de una flota de refugiados hambrientos de tez oscura.

Tanton ayudó a que la novela se publicara en inglés y pronto comenzó a promover lo que consideraba era el argumento profético del libro.

"Las 'masas abigarradas' [del tercer mundo] miran con ansias las evidentes riquezas del occidente industrial", escribió Tanton en 1975. "Los países desarrollados se encuentran encaminados directamente hacia una gran tormenta".

Y así comenzó a desarrollar una fuerza contraria. Después de 1979, año en que fue cofundador de FAIR, Tanton lanzó "toda una gama de organizaciones que favorecen el plan general de batalla ideológica y política para detener la inmigración, incluso aunque dichos grupos tengan ideas políticas ligeramente diferentes", explicó Rick Swartz, activista partidario de la inmigración que fundó el Foro Nacional de Inmigración (National Immigration Forum) en 1982.

"Tanton es el titiritero que maneja todo este movimiento", afirmó Swartz. "Es el organizador de una parte importante de su financiación, y es tanto el principal reclutador de personal clave como el líder intelectual de toda la red de grupos".

Tanton se negó a ser entrevistado para este artículo.