Nativismo 'Cristiano'

El aborto y la homosexualidad parecen cuestiones bien definidas para la derecha Cristiana. Sin embargo, ¿Ocurre lo mismo con la inmigración?
"Cultura", cristianismo y raza
La clase de absolutismo fundamental que encontramos en la declaración de Secure Borders Coalition, alguna vez reservada para la denominada guerra cultural, indica que la inmigración ha puesto el dedo en la llaga a la derecha religiosa. Pero no se trata simplemente de una cuestión de seguridad nacional o del orden público, ya que ninguna otra cuestión de seguridad nacional genera tanto enojo dentro del movimiento.

Entonces, ¿qué ocurre? En las palabras de Tony Perkins del FRC, lo que está en juego no es tanto vigilar la seguridad norteamericana como proteger su "trama cultural".

Gary Bauer, presidente de American Values y un ícono de la derecha religiosa, es de la misma opinión. En el mes de junio, Bauer escribió un editorial para USA Today que censuraba la incapacidad de los inmigrantes latinos para integrarse a la sociedad estadounidense. "Los norteamericanos de otros orígenes ponen en primer lugar a otros países y afiliaciones, y abren una brecha en el corazón de 'una nación'", escribió.

Bauer eligió destacar la dimensión "cultural" de la inmigración latina y se hizo eco del argumento nativista ofrecido por Patrick Buchanan en su extenso escrito antiinmigratorio de gran éxito de ventas, State of Emergency (English). Bauer también reveló las motivaciones de numerosas voces antiinmigratorias de la derecha cristiana, motivaciones que se esconden más comúnmente en la retórica del orden público. Bauer lo admite, y expresa que la cultura es la "corriente subyacente que no se nombra" en el debate inmigratorio.

Algunos, más cercanos al sector intelectual del movimiento, son más categóricos. Thomas Fleming, presidente de Rockford Institute, de ideas cristianas, y al igual que Buchanan, católico, asegura que la "cultura" está en el centro de su posición antiinmigratoria. En una conferencia auspiciada por el instituto en Washington en el mes de septiembre, donde el senador John Cornyn (Representante por Texas) pronunció el discurso de tónica, Fleming afirmó que "el aspecto de atmósfera cultural del [debate sobre inmigración] es el único que me interesa". En sus escritos para la revista del Rockford Institute: Chronicles: A Magazine of American Culture, Fleming fue más claro sobre su intención al decir "cultura", y admitió: "Digamos lo que digamos en público, a la mayoría de nosotros no nos gustan mucho los mexicanos, a quienes consideramos demasiado irracionales, demasiado violentos, demasiado apasionados".

"Algunos católicos norteamericanos opinan que deberíamos dar la bienvenida a la multitud de católicos pro-vida que se cuelan por nuestra frontera sur", continuó Fleming. "Pero eso es un error. Los mexicanos rápidamente se aclimatan a la cultura estadounidense de consumismo e infanticidio. A lo que no parecen renunciar es a su propio estilo tradicional de violencia".

La polémica cuestión de la cultura tampoco ha escapado completamente a la atención de Focus on the Family, el movimiento mucho más grande y dominante de James Dobson, que tiene un sitio en Internet en idioma español y se ha mostrado prudente en este tema. El verano pasado, el sitio en Internet del grupo eligió publicar una magnífica crítica de Mexifornia, escrita por Victor Davis Hanson, un lamento por la California de mayoría blanca, ya inexistente, de los tiempos de juventud de Hanson.

"Los empleos sin duda tienen mucho que ver con la cuestión [de la inmigración]", escribió el crítico de Focus. "Pero no tanto como la cultura... y es eso lo que más debería preocupar a los norteamericanos".

El tema de la inmigración, según parece, no sólo amenaza el éxito de la guerra cultural mayor de la derecha religiosa al apartar a los latinos conservadores. La inmigración es también un componente cada vez mayor de esa guerra cultural.

Difícil cambiar de rumbo
El nativismo ha sido una obsesión recurrente entre los norteamericanos religiosos desde la época colonial. Mientras asumen posiciones de ataque en el debate inmigratorio del siglo XXI, los cruzados de línea dura de la actualidad se hacen eco de los ignorantes del siglo XIX que condenaban a los "analfabetos y depravados extranjeros" de Italia e Irlanda. Lo mismo ocurre con los nativistas del siglo XX como el Secretario de Estado Adjunto del presidente Franklin Delano Roosevelt, Breckinridge Long, quien opinaba que los inmigrantes judíos y eslavos eran "completamente incapaces de convertirse en ciudadanos de este país. ... Son descontrolados, intrigantes [y] rebeldes".

No suelen oírse sentimientos tan categóricos en los mayores grupos religiosos de derecha, muchas de cuyas posiciones se basan en mandamientos bíblicos de piedad hacia el "forastero", en las conexiones de los grupos con el sector empresario del Partido Republicano y en el deseo de tener a los latinos como aliados religiosos y políticos en la guerra cultural. Sin embargo, existe una clara tendencia en un segmento de cristianos culturalmente conservadores, que preocupa tanto a evangélicos moderados como a latinos. Lo que queda por verse es si la derecha cristiana mayor caerá en los brazos del bando antiinmigratorio de línea dura, y cómo afectará esto al movimiento.

"No creo que los evangélicos blancos sean racistas", opina el reverendo Samuel Rodríguez, de la Hispanic Christian Leadership Conference. "Pero la comunidad latina está empezando a tener algunas inquietudes que deben ser respondidas. Debemos empezar a convertir corazones y mentes a través del diálogo. El riesgo de la polarización existe".