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La batalla de 'Georgiafornia'

En Georgia, estado al que han llegado cerca de 1 millón de inmigrantes hispanos desde 1990, se está incrementando el odio y violencia originados por la xenofobia

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Por primera vez desde la abolición del comercio de esclavos africanos, el sur experimentó la inmigración a gran escala de una población "no tradicional" en los años noventa.

Seis de los siete estados con las poblaciones hispanas de más rápido crecimiento en el paÍs de 1990 a 2000 se encontraban en el sur, incluyendo Georgia, donde el número de inmigrantes hispanos legales aumentó en 300%. Y los demógrafos calculan que el número total de inmigrantes hispanos, incluyendo aquéllos que no cuentan con documentos, es de 1.5 a 2 veces esa cifra.

Una estadÍstica reveladora: Los bebés hispanos representan ahora el 12,6% de todos los nacimientos en Georgia, donde el porcentaje oficial de hispanos era 5,3% en 2000.

El crecimiento se está acelerando. Durante los primeros años del nuevo milenio, la población de hispanos en Georgia creció de forma más rápida que en cualquier otro estado, y las cifras del censo de los EE.UU. indican que diariamente 102 hispanos se mudan a Georgia por la vÍa legal.

CANTON, GEORGIA. Una tarde frÍa de febrero pasado, Domingo Lopez Vargas decidió dar por terminado su dÍa laboral. Un diminuto hombre de 54 años con corte de cabello en forma de casco y un diente de oro que centellea cuando sonrÍe, Lopez habÍa abandonado su paupérrimo pueblo campesino en Guatemala 15 años atrás, decidido a ganar una cantidad de dinero decente para su esposa y sus nueve hijos.

Después de haber trabajado como recolector de naranjas en Tampa, Florida -- "¡demasiado calor!" dice Lopez -- a mediados de los años noventa se unió a una ola de inmigrantes que se dirigÍan a las colinas cubiertas de pinos y las desbordantes zonas exclusivas en las periferias del norte de Georgia. Lopez se estableció en Canton, un pueblo que solÍa dedicarse a la hilanderÍa del algodón, 35 millas al norte de Atlanta.

Con el auge de la construcción expandiéndose hacia el norte de Atlanta, el área se estaba convirtiendo rápidamente en uno de los destinos más populares -- y lucrativos– para los trabajadores inmigrantes en los Estados Unidos.

A diferencia de muchos de sus compadres, Lopez era legal, lo cual lo ayudaba a conseguir trabajos estables colocando puertas y ventanas. Sin embargo, en febrero pasado, se produjo una escasez de trabajo y Lopez se unió a los más de 100.000 jornaleros que esperan conseguir trabajos de jardinerÍa y construcción en las esquinas de las calles y frente a los establecimientos de 7-Eleven y otras tiendas en todo el norte de Georgia.

Generalmente, pasan por ahÍ numerosas camionetas ofreciendo entre US$8 y US$12 la hora por cavar, plantar, pintar o clavar. Pero hoy, nada. En las últimas horas de la tarde, Lopez ya estaba harto de esperar en el frÍo con sus compañeros en la calle Main Street. Se dio por vencido y caminó hacia McFarland's, una tienda de vÍveres ubicada en un concurrido centro comercial.

"Compré leche, champú y pasta dental", cuenta a través de un intérprete. "Cuando me estaba yendo de la tienda, esta camioneta se detuvo frente a mÍ y alguien me dijo en inglés, '¿Quieres trabajar?'". Lopez no ha aprendido mucho inglés en 15 años, pero comprendió lo que eso significaba. "Dije, 'SÍ, ¿cuánto?'. Me dijeron nueve dólares la hora. No pregunté sobre qué trataba el trabajo. Sólo querÍa trabajar, asÍ que acepté".

Hasta esa tarde, cuenta Lopez, "los estadounidenses siempre habÍan sido amables conmigo". Lo cual explica por qué no le preocupó que los individuos en la camioneta verde -- los cuatro -- parecÍan ser bastante jóvenes para ser contratistas. O por qué no se le ocurrió pensar dos veces antes de dejarse recoger por la camioneta casi al anochecer. "Acepté la oferta porque sé que algunas veces las personas no dejan de trabajar sino hasta las 9 de la noche", explica.

Los cuatro jóvenes individuos, todos estudiantes de la escuela secundaria Cherokee High School, condujeron a Lopez a un punto remoto cubierto de basura. "Me indicaron recoger algunas bolsas de plástico que estaban en el suelo. Pensé que ése era mi trabajo, recoger la basura. Pero cuando me incliné a recogerla, sentÍ que alguien me golpeó en la espalda desde atrás con un pedazo de madera".

Fue sólo el inicio de una golpiza de 30 minutos que dejó a Lopez contuso y sangrando desde las rodillas hasta el cuello.

"Pensé que me estaba muriendo", expresa. "Traté de pararme pero no pude. No podÍa entender lo que estaban diciendo". Finalmente, después de entregarles todo el dinero en efectivo que tenÍa en su billetera, US$260, junto con su colgante de la Virgen MarÍa, los adolescentes fugaron rápidamente.

Semillero de odio
Resultó que Lopez habÍa sido sólo la vÍctima más reciente de una serie de robos y asaltos a jornaleros hispanos en la ciudad de Canton. Se informó del primer caso el 15 de noviembre de 2003, cuando Elias TÍu, un inmigrante de 22 años, fue asaltado, robado y golpeado cerca de las antiguas hilanderÍas de algodón en el centro de Canton.

El caso más reciente se habÍa reportado sólo un dÍa antes de que Lopez ingresara al hospital, cuando tres adolescentes le ofrecieron trabajo a Carlos Perez de 22 años; entre este grupo de adolescentes se encontraban dos de los acusados de asaltar a Lopez.

Los sucesos se dieron más o menos del mismo modo: condujeron a Perez a una casa abandonada, lo apuñaron y golpearon repetidas veces con un tubo de metal. Él les arrojó su billetera durante la golpiza; ellos sacaron sus US$300 en efectivo y se la regresaron vacÍa.

Después de que los informes sobre los asaltos a Lopez y Perez llegaron a las noticias, fue sólo una cuestión de dÍas hasta que se arrestara a siete estudiantes de la escuela secundaria Cherokee High School. "Al menos uno de ellos andaba por la escuela alardeando acerca de los robos y las golpizas propinadas a mejicanos", expresa el jefe adjunto de la policÍa de Canton, Jeff Lance.

"Estaban buscando una presa fácil".

La policÍa no puede determinar cuántas "presas fáciles" encontraron los estudiantes de Cherokee entre noviembre y febrero. Según Lance, "un número" de jornaleros reportó robos y asaltos similares -- realmente inusual, indica, porque los inmigrantes generalmente "no quieren tratar con nosotros".

TÍu fue la única vÍctima previa que los detectives pudieron ubicar. "Tienden a mudarse de una casa a otra", señala Lance, "por eso es difÍcil hallar a las vÍctimas".

Tres casos resueltos fueron suficientes para causar un impacto en todo el condado de Cherokee. Es cierto, como la mayorÍa de lugares en la parte norte de Georgia, Cherokee no puede ser más conservador.

Es lo suficientemente conservador como para que ningún demócrata en todo el condado se lanzara como candidato para las elecciones de este año. Lo suficientemente conservador como para que recientemente se exhibiera una copia en papel de los Diez Mandamientos en el segundo piso del Centro de Justicia de Cherokee en Canton.

Lo suficientemente conservador como para que en 2002, cuando el director de la escuela secundaria Cherokee High School, Bill Sebring, prohibió el uso de camisetas con imágenes de la bandera de la Confederación después de la queja presentada por los estudiantes negros, 150 estudiantes blancos asistieran al dÍa siguiente vistiendo desafiantes camisas y gorros de Dixie Outfitters con banderas de la Confederación alentados por manifestantes adultos del grupo Sons of Confederate Veterans (Hijos de los Veteranos de la Confederación) y otros grupos de "herencia".

¿Pero crÍmenes motivados por el odio? Ésa es otra historia.

"Simplemente abrumó a todo el mundo", expresa Lance. "¿Los buenos muchachos de la escuela secundaria Cherokee High School procediendo de esta manera?" No queda claro si estos "buenos muchachos" estuvieron involucrados en las protestas con la bandera de la Confederación, evento que forzó el cierre de la escuela secundaria por todo un dÍa. (El director Sebring se negó a dar entrevistas para este artÍculo.)

Pero uno de aquellos acusados de robo a mano armada, asalto agravado y secuestro era Ben Cagle de 18 años, heredero de una de las familias más poderosas del condado; sus abuelos fundaron el Partido Republicano de Cherokee, que tiene tanto dominio sobre la escena polÍtica local que ningún demócrata en el condado se lanzó como candidato en las elecciones de este año. Cagle era presidente del Club de agricultura de la escuela secundaria Cherokee High.

Devin Wheeling de dieciocho años, el único adolescente acusado en los tres incidentes, era cadete del Cuerpo Juvenil de Adiestramiento de Oficiales de la Reserva (Junior Reserve Officer Training Corps, JROTC). Otro de los supuestos autores era un explorador con aspiraciones a convertirse en bombero. Ellos se conocÍan desde la escuela intermedia, jugaban béisbol en el programa Dizzy Dean Baseball e iban a la iglesia juntos.

Por supuesto, nadie estuvo más abrumado que Lopez. Sus lesiones no le permitieron trabajar durante cuatro meses, y le dejaron cuentas médicas de más de US$4.500. Algunas veces, aún trata de entender los motivos de sus atacantes.

"Eran jóvenes", especula, "y quizá no recibieron suficiente educación". O quizá sus familias están conformadas por asesinos quienes les enseñaron a matar gente, y eso es lo que han aprendido".

O tal vez crecieron en el semillero de odio anti-inmigrantes más reciente de los Estados Unidos.

La neonazi Alianza Nacional organizó un próspero cabildo en el norte de Georgia en torno a la oposición a los inmigrantes, y llevó a cabo dos candentes manifestaciones en Gainesville.
(Pilar Verdes)

Viniendo a los Estados Unidos
Los jornaleros son las caras más visibles -- y vulnerables -- de un fenómeno que está transformando rápidamente la zona norte de Georgia en un lugar diverso y multilingüe que un activista anti-inmigración denomina "Georgiafornia".

 

Los inmigrantes hispanos empezaron a llegar en grandes cantidades a inicios de los años noventa, muchos de ellos para ayudar a construir los lugares en los que se realizarÍan los eventos de las Olimpiadas de Verano de 1996 en Atlanta. Otros se dirigieron hacia el norte para trabajar en las fábricas de alfombras de Dalton y en las plantas avicultoras de Gainesville. Algunos se volcaron a las esquinas de las calles y comenzaron a trabajar como jornaleros en las zonas residenciales en florecimiento de Atlanta, donde los servicios de jardinerÍa y construcción a bajos precios estaban -- y aún están -- en constante demanda.

Las cifras oficiales del censo muestran que la población hispana en Georgia aumentó en un 300% en los años noventa, con un total de hasta 435.000 recién llegados. Sin embargo, los demógrafos aseguran que el número real, contando a los inmigrantes ilegales, es probablemente el doble, y que la cifra sigue en aumento. Y tal como se produjo en California anteriormente, el estado se ha convertido en un epicentro de activismo anti-inmigración radical.

La inmigración en otros estados del sureste ha generado sólo niveles bajos de controversia y estallidos ocasionales de retórica anti-inmigratoria. En Georgia, muchas de las alegaciones suenan familiares: altas tasas de crÍmenes, calles llenas de basura, actividad pandillera, millones de dólares invertidos en el cuidado de la salud y la educación para los "ilegales".

Pero la respuesta en este caso ha sido inusualmente violenta. Primero, la resistencia se presentó de forma dispersa, mayormente mediante la aplicación de medidas drásticas por parte de la policÍa -- arrestando a jornaleros por vagabundear -- y la retórica racial de los viejos tiempos.

En el alguna vez homogéneo pueblo de Chamblee, justo al norte de Atlanta, los residentes blancos comenzaron a quejarse desde 1992 acerca de "gente terrible e inmunda" que merodeaba las esquinas de sus calles. En una reunión del concejo del pueblo, un funcionario sugirió con infamia que los residentes colocaran trampas para osos en sus jardines para mantener alejados a los hispanos. Otro concejal se preguntó en voz alta si es que los blancos de Chamblee deberÍan formar un grupo de vigilantes para asustar a los inmigrantes.

La familiaridad parece haber engendrado sólo desprecio. Nueve años después de la infame reunión en el concejo de Chamblee, el comandante de la policÍa, Wayne Kennedy, al otro lado de la carretera en Marietta, declaró a un reportero que su departamento habÍa aplicado medidas drásticas para los jornaleros debido a las quejas de los residentes con respecto a la basura y la orina en sus jardines.

"Supongo que es un asunto cultural", expresó Kennedy. "Probablemente en México orinar en las aceras es completamente normal".

El choque cultural era bastante predecible, dice Remedios Gomez Arnau, Cónsul General de México en Atlanta.

"Estamos hablando de una ola de migración muy nueva en Georgia", expresa. "La mayor parte de estas personas nunca ha participado en trabajos de inmigrantes tradicionales. Provienen de los lugares más pobres, más rurales y empobrecidos de México y Guatemala. Y están llegando a un lugar en el que las personas no están familiarizadas con los trabajadores inmigrantes, ni con hispanos.

Un lugar en el que, según las palabras del representante estatal republicano Chip Rogers, "Todo el mundo tenÍa acento sureño cuando yo era niño. Éramos parte del antiguo sur, para bien o para mal. Todos éramos iguales".

Durante los dÍas de Jim Crow, algunos pueblos de la parte norte de Georgia hacÍan cumplir esa igualdad con mano dura. Las señales con las que se advertÍa a los negros que debÍan salir del pueblo al atardecer, algunas colocadas por funcionarios locales y otras por organizaciones locales del Ku Klux Klan y Consejos de Ciudadanos Blancos (White Citizens Councils), constituÍan elementos tÍpicos en las colinas que se extendÍan desde el norte de Atlanta hasta las montañas Blue Ridge.

Hace mucho que no se colocan esas señales, pero esa forma de pensar aún perdura. "El prejuicio es un hábito demasiado viejo como para erradicarlo en Georgia", afirma Pilar Verdes, editora de noticias locales para el periódico Mundo Hispánico de Atlanta.

En cualquier parte de los EE.UU. al que se han mudado grandes cantidades de hispanos inmigrantes, han surgido grupos de protesta anti-inmigración. Pero la violenta reacción en Georgia no sólo se ha visto estimulada por estos grupos "de tendencia dominante", sino también por recios neonazis, activistas de "herencia" sureña y grupos de odio de supremacÍa blanca -- todos ellos declarando cosas sorprendentemente similares acerca de la "invasión mexicana".

Para los activistas en la lucha por los derechos de los inmigrantes como Tisha Tillman, Directora Regional del sureste para el Fondo México Americano para la Defensa Legal y la Educación (Mexican-American Legal Defense & Educational Fund, MALDEF), los crÍmenes motivados por el odio en Canton simplemente muestran cuán profundamente están calando los mensajes de estos grupos.

"Los jóvenes que cometieron estos crÍmenes han crecido escuchando a las personas decir que los hispanos son formas inferiores de vida", afirma. "Sabemos el tipo de efecto que tiene esa retórica. Los jornaleros representan los indicios de que algo anda mal para las comunidades de inmigrantes -- ellos están afuera, expuestos, como sÍmbolos visibles de la comunidad. Cuando están siendo atacados, se sabe que algo anda muy mal".

El Klan entra en escena por la derecha
Una de las primeras señales que indicó que el prejuicio antihispánico de los habitantes de Georgia se estaba convirtiendo en odio surgió en 1998, por cortesÍa del Klan. En Gainesville, la autoproclamada "capital avÍcola del mundo", los Caballeros Estadounidenses del KKK llevaron a cabo un mitin en Halloween en los peldaños de la sede del tribunal del condado de Hall, seguido por la quema de una cruz en el pueblo cercano de Winder. Al igual que en la mayor parte del norte de Georgia, ver a hombres rabiosos en caperuzas blancas no era nada nuevo en el condado de Hall. Pero el mensaje sÍ era nuevo.

"Vociferaban su desaprobación con respecto a la reciente llegada masiva de hispanos en la comunidad de Gainesville", escribió Kathleen Cole, quien fotografió el mitin para Flagpole, un periódico alternativo con sede en Athens. Las vÍctimas tradicionales del Klan -- negros, judÍos, católicos, homosexuales -- parecÍan haber sido olvidadas.

Ahora, expresó Cole, "predicar en contra de los inmigrantes ilegales" parecÍa ser el tema del dÍa.

Después de la respuesta turbulenta en contra del movimiento de los derechos civiles de los afroamericanos en los años cincuenta y sesenta, las comunidades de negros y blancos de Gainesville habÍan establecido una coexistencia mayormente segregada e incómoda antes de que sus nuevos vecinos hispanos empezaran a llegar. Pero los vestigios de la antigua resistencia blanca perduraron a través del tiempo.

Como en todas partes, el Klan se ha reducido en tamaño con el pasar de los años. Pero el Consejo de Ciudadanos Conservadores (Council of Conservative Citizens, CCC) de supremacÍa blanca -- sucesor de los antiguos Consejos de Ciudadanos Blancos -- tiene próspero cabildo en el condado de Hall, que difunde el mensaje del CCC afirmando que "los Estados Unidos no sólo está dejando de ser una nación de mayorÍa blanca sino que también está dejando de ser una nación que forma parte culturalmente de la civilización occidental".

En Gainesville está también la sede de Georgia Heritage Coalition (Coalición de Herencia de Georgia), la cual -- cuando no se encuentra defendiendo la bandera de la Confederación -- se encuentra corriendo la voz de que la "inmigración está fuera de control, y que todo es una mentira".

Y en 2001, la organización neonazi más grande del paÍs, Alianza Nacional (National Alliance), anunció su presencia en el condado de Hall con un mitin organizado para protestar en contra de un centro de trabajo propuesto para los jornaleros locales.

Temiendo la violencia, los inmigrantes y sus aliados se abstuvieron de pasar cerca del mitin, en el que entre 30 y 40 miembros de la Alianza Nacional levantaron carteles con mensajes como "Estados Unidos es el tanque séptico del mundo" y "¡Está lleno!".

Pero Pilar Verdes del periódico Mundo Hispánico decidió ver qué tenÍan que decir los neonazis. Escuchó muchas cosas –especialmente después de asistir a un mitin privado llevado a cabo más tarde en la casa en Dahlonega del organizador de la Alianza Nacional, Chester Doles, un antiguo gran dragón del Klan.

"Esto no tiene nada que ver con el odio", Doles le aseguró a Verdes, quien inmigró desde Venezuela en 1989. "Los hispanos van a conquistar los Estados Unidos. Vamos a ser la minorÍa".

Thomas Chittum, otrora mercenario en Croacia y Rodesia y autor del tomo anti-inmigración Civil War II: the Coming Breakup of America (Segunda Guerra Civil: la inminente separación de los Estados Unidos), retomó el tema de Doles. "El sureste va a ser ocupado por mexicanos, y esto dará lugar aquÍ al inicio de una Segunda Guerra Civil", expresó.

"Ésta será una guerra étnica".

"Era una experiencia surreal, como estar fuera de mÍ misma", cuenta Verdes. "TenÍa que pellizcarme constantemente para estar segura de que efectivamente no soñaba. Nunca pensé que fuesen tan tontos como para decir esas cosas. No estuve escondiendo mi grabadora. Son muy exhibicionistas. Y asustan".

"Esta nación fue fundada por hombres blancos", narró Steven Barry, redactor de la revista neonazi Resister y luego uno de los directores de la Alianza, a Verdes. "No necesitamos colores". Barry continuó hablando acerca de sus modelos de resistencia contra la llegada masiva de hispanos.

"Tres de mis héroes son Pinochet, Franco y la junta militar" -- la conocida junta militar de Argentina. "Pinochet deberÍa venir a los Estados Unidos y resolver nuestros problemas", dijo Barry a Verdes. "Es bueno torturar a las personas que se lo merecen".

Finalmente, Verdes fue ahuyentada –y corrió tan rápido como pudo– por un neonazi a quien no le agradaron sus preguntas. Pero el cabildo de la Alianza Nacional de Doles, uno de los primeros del paÍs en organizarse para tratar los asuntos de inmigración, recién estaban empezando.

Tres meses después del mitin, empezaron a aparecer volantes en los parabrisas de los autos en la zona metropolitana de Atlanta que proclamaban, "Desaparecido: el futuro de los niños blancos". Doles declaró para The Atlanta Journal-Constitution que su grupo "cubrirÍa" al estado para que se "tomara conciencia del problema que representa la inmigración".

Un año después, la Alianza Nacional llevó a cabo otro mitin en Gainesville para protestar en contra de lo que llamaron "la ola marrón... convirtiendo al condado de Hall en una fosa séptica más del Tercer Mundo". A pesar de la llovizna, el neonazi atrajo el doble de asistentes que apoyaban la causa en comparación con la concurrencia del año 2001.

Doles dirigió una marcha alrededor de los crespones en flor de la plaza central del pueblo de Gainesville, bramando: "¿Qué queremos?"

Recibió como respuesta, "Botar a los mexicanos".

"¿Cuándo queremos que esto suceda?"

"¡Ahora!"

El Ímpetu de los neonazis se aminoró el año pasado cuando Doles cayó en prisión con cargos relacionados con armas de fuego. Pero para Greg Bautista, quien dirige el proyecto El Puente Community Action en Gainesville, su apasionada retórica ya ha cumplido con su objetivo. "Esos mÍtines se realizaron cuando la gente empezaba a profesar abiertamente su odio", señala. "Crearon un espacio público para ese tipo de mensaje, ese tipo de discurso".

Su problema es que no quieren que haya más color en los Estados Unidos', dice el senador del estado Sam Zamarripa con respecto a los antagonistas anti-inmigración.
(Valerie Downes)

Organizando la resistencia
Nadie ha hablado más sobre los peligros de los inmigrantes en Georgia que D.A. King. Ex Marine proveniente de Marietta, una zona residencial en las afueras de Atlanta a la que se han mudado personas blancas huyendo de la presencia de otras razas, King contribuye de forma regular con artÍculos de "Georgiafornia" al sitio web de odio anti-inmigración, VDARE.com.

 

A fines de los años noventa, trabajó en Georgia Coalition for Immigration Reduction (Coalición para la Reducción de la Inmigración en Georgia). Aliada con el grupo anti-inmigración más grande del paÍs, la Federación para la Reforma Inmigratoria en los Estados Unidos (Federation for American Immigration Reform, FAIR), la coalición ha organizado protestas y llenado su sitio web con hechos y cifras acerca del impacto de la inmigración sobre los contribuyentes en Georgia.

El pasado otoño, King decidió que eso no bastaba. Tras jubilarse temprano de su agencia de seguros, emprendió un esfuerzo mucho más ambicioso: American Resistance (Resistencia Estadounidense), una "coalición nacional de luchadores contra el crimen de la inmigración".

"La reforma de la inmigración es un asunto muerto para mÍ", dijo King. "No quiero hablar acerca de aminorar el número de inmigrantes legales. Quiero poner un alto al crimen de la inmigración ilegal".

Tres dÍas después de que anunciara la existencia de American Resistance en VDARE y en www.michnews.com, King expresó que ya habÍa recibido 630 correos electrónicos de personas interesadas en pagar US$39 por derecho de membresÍa.

Casi un año después, sólo dice que tiene "menos de 5.000" miembros activos a nivel nacional y "menos de 1.000 en Georgia". Pero King promete que "no se detendrá hasta tener 1 millón de miembros" -- con suerte a tiempo para las elecciones de 2006 -- y oficinas con personal a tiempo completo en los 50 estados.

"La ANR es un modelo comercial excelente", dice, refiriéndose a la poderosa Asociación Nacional del Rifle, y su objetivo es tener ese mismo tipo de influencia en la polÍtica de Estados Unidos.

Aparte de eso, King es algo vago con respecto al tipo de "resistencia" que planea expandir. Él exhorta a los miembros a reportar a los inmigrantes ilegales en las sucursales de la Oficina de Inmigraciones y Aduanas (Bureau of Immigration and Customs Enforcement , BICE) cuando los vean, algo que King hizo en septiembre de 2003, después de toparse con una foto de tres inmigrantes ilegales en la primera plana del periódico de Marietta. King llevó los nombres y direcciones a los agentes de la BICE en Atlanta. Dos meses más tarde, se puso furioso al descubrir que dos de ellos estaban aún libres por las calles de Marietta, como "sÍmbolos andantes de la anarquÍa que está destruyendo a los Estados Unidos". Su conclusión: "Adiós leyes, hola anarquÍa".

Este septiembre, cuando se realizó un mitin para apoyar la entrega de licencias de conducir para inmigrantes en el Capitolio estatal, King alentó a los agentes de la BICE a arrestar a aquéllos que llevaran carteles y explicó a un periódico local, "Si levanto un cartel en el que afirmo querer robar bancos legalmente, entonces creo que no me equivoco al decir que soy un ladrón de bancos".

En ausencia de la migra, King organiza contraprotestas. Cerca de 50 miembros de la American Resistance se presentaron en el mitin para protestar contra la entrega de licencias de conducir. Llevaban carteles con mensajes como "Gringos por los Estados Unidos" y coreaban lemas como "¡No te doy mi paÍs!" y "¡Hagan cumplir la ley!". –a pesar de que sus coros se vieron a menudo ahogados por lo que King describió como "una multitud de entre 800 y 1500 inmigrantes ilegales y aquéllos que permiten su estadÍa, gritando".

Aquéllos "que permiten su estadÍa" -- grupos como el MALDEF y el Consejo Nacional de La Raza -- son los verdaderos intolerantes en este debate, insiste King. "Las fuerzas racistas que conquistarÍan nuestro paÍs han dejado en claro sus intenciones", declara en el sitio web de la American Resistance.

"Los dÍas de amenaza e intimidación por parte de los inmigrantes ilegales a los ciudadanos estadounidenses que muestran el coraje de protestar en contra del despojo nacional deben llegar y llegarán a su fin".

'Deseo que sufras'_La temática de la victimización de los blancos de D.A. King se expresó memorablemente después de que protestara contra la Marcha por la Libertad de Conducir de los Trabajadores Inmigrantes cuando pasó por la zona residencial de Doraville, en Atlanta, en otoño de 2003.

Al ver más de 2.000 hispanos marchando a través del pequeño pueblo que en algún momento del pasado fuera homogéneo, King escribió en VDARE, "Tuve la sensación de haber abandonado mi paÍs natal y de haber sido transportado a una aldea mexicana, dominado completamente por una muchedumbre furiosa y casi sin restricción. ... Luego de retornar a casa sano y salvo, mi primera reacción fue ducharme".

Cuando se le preguntó qué porcentaje de los ciudadanos de Georgia estaba de acuerdo con sus sentimientos, King no dudó en contestar. "Probablemente el 95%", expresó.

Ciertamente, cuenta con algunos poderosos aliados polÍticos. Tres congresistas de la parte norte de Georgia, los republicanos Charlie Norwood, Nathan Deal y Phil Gingrey, pertenecen al controversial Cónclave del Congreso para la Reforma Inmigratoria (Congressional Immigration Reform Caucus), dirigido por el demagogo anti-inmigración, Tom Tancredo, congresista por Colorado.

En la Asamblea General de Georgia, el representante del estado Chip Rogers del condado de Cherokee ha patrocinado tres proyectos de ley anti-inmigración, uno de los cuales privarÍa de todos los servicios estatales a los inmigrantes ilegales. "No creo que estas personas estén viniendo a los Estados Unidos para hacer uso de nuestros servicios sociales, nuestras escuelas o nuestros hospitales", expresa Rogers.

"Están viniendo a trabajar. Pero no podemos perder de vista la manera en la que está afectando a nuestro sistema de cuidado de la salud, nuestras prisiones y nuestras escuelas. Un estudio demostró que el estado de Georgia gastó US$260 millones en la educación de inmigrantes ilegales el año pasado".

Rogers reconoce que "algunas personas están empezando a atacar a otras motivadas por el odio", pero culpa de la mayor parte a los mismos inmigrantes. "Realmente creo que de no ser por los altos niveles de inmigración ilegal, no tendrÍamos ataques ni prejuicios, incluso si existiera aún un alto número de hispanos en Georgia.

"Con tantos ilegales, las personas tienden a asumir que todos son ilegales, y luego se dan comentarios como, 'No pude acceder a la sala de emergencias porque habÍan demasiados ilegales'. Eso alimenta el prejuicio".

Rogers admira los esfuerzos de King con la American Resistance, los cuales considera generan una "gran investigación". Pero mantiene su distancia, dice, porque, "algunos de sus asociados tienden a ser radicales".

Aunque normalmente se encuentran en extremos opuestos en cuanto a asuntos legislativos, Rogers no obtendrÍa desaprobación alguna del senador demócrata del estado Sam Zamarripa con respecto a este asunto.

"Si la American Resistance tuviera intenciones genuinas con respecto a la reducción de inmigrantes, estarÍa protestando en contra de los grandes empleadores de los Estados Unidos", dice Zamarripa, uno de los proponentes de los derechos de los inmigrantes más francos y abiertos del paÍs.

"Las grandes compañÍas son las que buscan mano de obra barata, y el verdadero cumplimiento de las leyes de inmigración tendrÍa que empezar con el cumplimiento de las leyes en el lugar de trabajo. Pero no es eso a lo que exhortan, porque ése no es su problema. Su problema es étnico. Su problema es que no desean más razas en los Estados Unidos. Ellos representan lo peor en esta temática anti-inmigración, la de extranjeros que destruyen los Estados Unidos".

Zamarripa ha pagado un precio por ir en contra de los activistas anti-inmigración, y por patrocinar proyectos de ley como la propuesta para las licencias de conducir en el Senado estatal. "Me observan y me rastrean", dice Zamarripa, quien en efecto es materia de una "Vigilancia a Zamarripa" en la American Border Patrol (Patrulla Fronteriza Estadounidense), un sitio de odio anti-inmigración que a menudo contiene las notas que King envÍa desde Georgia.

American Border Patrol ha llamado a Zamarripa "agente mexicano" y "Reconquista" (lo que significa que es parte del supuesto plan del gobierno mexicano para "reconquistar" partes de los EE.UU.). Cada vez que se lo menciona en VDARE o en American Border Patrol, dice Zamarripa, comienza a recibir correos electrónicos –"cartas de amor", las llama– de los fanáticos anti-inmigración.

Siguiéndole el rastro a la historia de la "Vigilancia de Zamarripa" de King con respecto al asunto de las licencias de conducir este verano, el senador recibió un mensaje de correo electrónico que lo dejó particularmente perturbado. "Espero es que cuando se produzca el próximo ataque terrorista en los Estados Unidos... tus hijos sean los receptores de ese terror. SÍ, tus hijos. Quiero que sufras".

"Estos mensajes están directamente correlacionados con la atención que recibo por parte de la American Resistance", dice Zamarripa. "Pienso que estas personas están operando justo al norte de los vigilantes. Pueden no ser grupos de 'odio' tradicionales, como el Klan, pero es parte de su atractivo no serlo. Ofrecen un refugio seguro y "respetable" para el odio y el fanatismo intolerante". Fanatismo oficial
En la cargada atmósfera de la parte norte de Georgia, el fanatismo tiende a surgir en entornos sorprendentes -- como en las cámaras del concejo de la ciudad. Este septiembre, 12 años después de que un concejal de Chamblee recomendara sorprender a los inmigrantes con trampas para osos, surgió una discusión en lo que se suponÍa debÍa ser una reunión rutinaria del concejo de la ciudad en la vecina Doraville.

En Doraville, que en otros tiempos fuera una zona residencial con una población sobrecogedoramente blanca de 10.000 personas, descrita en la canción del grupo pop Atlanta Rhythm Section como "un toque del campo en la ciudad", en la actualidad el 43% está conformado oficialmente por hispanos -- y quizá el 60% en términos no oficiales.

La ciudad ha sido testigo de algunas "mudanzas a zonas puramente blancas" en respuesta, pero no por parte de sus funcionarios elegidos: Hasta el pasado enero, el alcalde y seis miembros del concejo de Doraville eran todos de raza blanca de entre 60 y 73 años que han estado en sus cargos por más de dos décadas. El concejo ahora cuenta con un miembro de la comunidad hispana y una mujer. Pero el antiguo régimen se hizo escuchar el 20 de septiembre

Doraville habÍa decidido cobrar US$2.000 por concepto de seguridad policial a los patrocinadores de una marcha denominada "Festival de la Raza" realizada el 12 de octubre -- una cuota sin precedentes ni bases en la ley local.

Cuando los miembros del grupo patrocinador de la marcha, la Coordinadora de LÍderes Comunitarios latinos en Atlanta, decidieron asistir a la reunión del concejo del 20 de septiembre para protestar, el senador del estado Vincent Fort de Atlanta los acompañó.

Fort, profesor de historia en la universidad Morris Brown Collage, quien representa a un distrito de la ciudad predominantemente afroamericano, pensó que imponer una comisión por concepto de seguridad "constituÍa una violación al derecho de libre expresión. Para mÍ estaba claro que estaban siendo tratados de forma distinta por ser quienes eran".

Como activista de los derechos civiles y estudiante de la historia de los derechos civiles, Fort sintió que debÍa unirse a los protestantes. De hecho, él fue el primero en hablar. Pero tan pronto como comenzó, Lamar Lang, antiguo alcalde de Doraville que ahora forma parte del concejo, lo interrumpió para cuestionar el derecho de Fort a dirigirse al concejo.

"El que sea un senador no me impresiona", Lang aseguró. "Voy a decir las cosas como son".

Después de un corto pero acalorado intercambio de palabras, Fort retomó la lectura de su declaración a favor de los marchistas. Y luego Lang realmente se enfureció. "Los latinos son parásitos", declaró. "La ciudad no tiene por qué pagar los cargos incurridos por los ilegales".

Un par de semanas más tarde, Lang emitió una suerte de disculpa, diciendo, "Quizá no debÍ haber hecho esa declaración". Después de algunas negociaciones con el jefe de la policÍa de Doraville, el Festival de la Raza se llevó a cabo sin problemas. Por supuesto, D.A. King y un grupo de miembros de la American Resistance estuvieron entre la multitud.

Tras la reunión del concejo de la ciudad, Fort no pudo evitar la impresión que le causaron los paralelos entre la pasada respuesta en contra de los derechos civiles de los negros y el movimiento anti-inmigración actual.

"Al fin y al cabo, Lang expresaba lo que muchas personas en Doraville –y toda esta área -- creen. A medida que sus números aumentan, seremos testigos de más y más resentimiento en contra de los latinos en Georgia, no menos".

"Y especialmente cuando ellos empiecen a sentirse más seguros y a defender sus derechos, no va a ser nada agradable. Sabemos eso gracias al movimiento de los derechos civiles.

"Tomemos como ejemplo los crÍmenes motivados por el odio en Canton. Las personas normalmente no reportan ese tipo de incidentes, porque muchos de ellos son ilegales y le temen a la policÍa. Si se reportan uno o dos casos, significa que están cometiéndose muchos crÍmenes más. Y no veremos el fin de esta situación en un futuro cercano".

Vivir y morir en Georgia
Mientras que el debate sobre la inmigración en Georgia está por alcanzar un punto decisivo, Domingo Lopez Vargas espera que se haga justicia; justicia y un pasaje a casa. Habiendo prometido que no trabajará más como jornalero, en la actualidad labora en turnos de noche, cortando pollos en la planta cercana de Tyson, luchando con el dolor que le paraliza el brazo derecho cuando mata un ave.

Pero es sólo temporal, señala. "Llamé a mi esposa y le dije lo que habÍa sucedido. Me dijo que regresara a Guatemala. Yo querÍa regresar, pero no tenÍa suficiente dinero y los oficiales de la policÍa me indicaron no salir del paÍs porque todavÍa me iban a necesitar para resolver el caso. Cuando termine el caso, quiero regresar con mi familia".

Puede tomar mucho tiempo. Hasta el cierre de esta edición, no se habÍa determinado una fecha para el juicio de los asaltantes de Lopez. La demora no sorprende particularmente, ya que el Fiscal del Distrito y ambos jueces de la Corte Superior del condado de Cherokee se retiraron del caso, poniendo en evidencia sus lazos con la prominente familia republicana del acusado Ben Cagle. El proceso judicial tuvo que trasladarse al condado vecino de Cobb, sede de la American Resistance.

Hasta el 25 de octubre, cuando la ley sobre crÍmenes motivados por el odio en Georgia se declaró inconstitucional por su vaga redacción, los activistas estuvieron presionando al fiscal del distrito del condado de Cobb para que presentara cargos por crimen motivado por el odio en contra de los asaltantes de Lopez -- y en contra de aquéllos que asaltaron a Carlos Perez y Elias TÍu.

"Estas vÍctimas fueron claramente elegidas porque eran jornaleros latinos", expresa Tisha Tillman del MALDEF. "Y si van a declarar que el motivo del asalto fue robo, ¿por qué se apuñeó y golpeó a estos hombres con palos y tubos?"

Debido a que se reportan tan pocos casos de atrocidades inflingidas a hispanos -- y se llevan a juicio aún menos -- Angela Arboleda, analista de derechos civiles del Consejo Nacional de La Raza, manifiesta que la justicia es especialmente importante en este caso, asÍ sea un crimen motivado por el odio o no.

"El mensaje transmitido por estos asaltos ya es lo suficientemente malo", declara. "Si alguien se levanta a las 5am y desea trabajar arduamente en Georgia, está poniendo su vida en peligro".

Cada mañana de un dÍa laboral, a los pies de la colina en la que está ubicada la vieja casa de hilanderÍa de algodón en la que Lopez vive, grupos de trabajadores aún se reúnen para asumir ese riesgo.

En una mañana nublada a finales de septiembre, un par de docenas de personas se reunieron en las oficinas de la organización Ministries United for Service & Training -- MUST -- (Ministerios Unidos para el Servicio y la Capacitación), un edificio de ladrillos de dos pisos transformado en uno de los pocos centros de trabajo para jornaleros en Georgia. MUST brinda una medida de seguridad, tomando nota de los nombres de los contratistas y los números de las placas de sus vehÍculos en caso de que se presenten problemas.

Pero muchos contratistas prefieren detenerse en las calles, donde se encuentran docenas más de hombres esperando en frente de la Tienda Guatemalteca y de La Luna PanaderÍa, donde no se requiere la presentación de documentos de identidad.

"Todos saben que es peligroso", dice Manolo, un joven entusiasta de 22 años natural de Chiapas, al sur de México, quien se ofreció como voluntario en MUST una mañana a fines de septiembre.

"A los estadounidenses no les gusta pagar. Ése es normalmente el problema. Pero algunas personas han sido asaltadas y golpeadas justo allá", y señala en dirección a la calle en la que se encuentra uno de los puntos informales de reunión para buscar trabajo, donde docenas de jornaleros se han congregado alrededor de la camioneta de un contratista, rogando por trabajo.

Una pocas cuadras más allá, en La Luna PanaderÍa, Antonio (quien prefirió no proporcionar su apellido) piensa que las cosas han mejorado en algo desde que llegó a Canton cuatro años atrás.

En ese entonces, "los estadounidenses solÍan arrojarme cosas desde sus autos cuando pasaba por esta calle para ir a almorzar". En una ocasión memorable, cuando caminaba por el parque local con algunos amigos, dice que un grupo de hombres blancos y negros pasaron en un auto y les dispararon con pistolas de balines.

Eso no ha vuelto a suceder en bastante tiempo, asegura Antonio. Pero un dÍa del año pasado, cuando llegó a su trabajo encontró a un hombre muerto en la acera. "TenÍa contusiones en todo el cuerpo, como si le hubieran dado una golpiza", declara Antonio.

Vino la policÍa, se llevaron el cuerpo, y "La comunidad latina aún no sabe qué fue lo que sucedió". Y tampoco la policÍa de Canton. Pero desde que los estudiantes de la escuela secundaria Cherokee High School fueron sitiados, declara el jefe adjunto de la policÍa, Jeff Lance, no se han reportado más casos de cuerpos de hispanos con contusiones en Canton.

"Todo ha estado realmente calmado", dice Lance. "Toco madera".