El grupo Minuteman Project, uno de los grupos extremistas y nacionalistas más grandes, ricos e influyentes del país, se encuentra en estado de crisis.

Su fundador, Jim Gilchrist, fue expulsado en febrero por integrantes de la junta directiva del grupo ante turbulentas acusaciones de malversación de fondos, administración negligente grave y fraude.

Gilchrist inicialmente respondió entablando un juicio contra los integrantes de la junta directiva y librando una batalla de relaciones públicas en la que sostenía que el grupo Minuteman Project había sido "secuestrado". Luego, en abril, repentinamente abandonó el juicio y formó una nueva organización en competencia contra la primera: "Jim Gilchrist's Minuteman Project".

Si bien los supuestos secuestradores conservaron la lista de integrantes, el equipo y los papeles de oficina de Minuteman Project, el control de los fondos recaudados bajo el liderazgo de Gilchrist se sigue disputando.

La lucha de poder salió a la luz por primera vez a principios de este año, cuando tres integrantes de la junta directiva de Minuteman Project (Barbara Coe, Deborah Courtney y Marvin Stewart) anunciaron que habían despedido a Gilchrist y tomado el control de las cuentas de banco y el sitio web de la organización. A principios de marzo, Coe (quien desde entonces renunció al proyecto), Courtney y Stewart declararon al periódico Los Angeles Times que faltaban nada menos que $750,000 dólares de las cuentas de Minuteman Project. Antes de esa entrevista, habían acusado públicamente a Gilchrist de apropiarse indebidamente de $13,000 dólares de la organización para pagar sus propios honorarios legales y de desviar ilegalmente otros $400,000 dólares en donaciones para su fracasada campaña congresional del año 2005 y para la promoción de su libro Minutemen: The Battle to Secure America's Borders (Minutemen: La batalla para asegurar las fronteras) publicado el año pasado. Las ganancias de la venta del libro, señalaron, fueron para Gilchrist, y no la organización.

Gilchrist negó rotundamente toda acusación de acto indebido. "No hay $400,000 dólares en dinero oculto, no hay cuentas de banco ocultas, no hay casillas de correo ocultas", le dijo a The Associated Press. "He realizado miles de entrevistas con los medios de difusión y no tengo tiempo de ponerle el palito a todas las 't' y el punto a todas las 'íes'". Gilchrist dijo que sus oponentes están motivados por "un deseo de poder y una falsa percepción de un flujo de dinero interminable".

La organización Minuteman Project tiene 24 sucursales en 20 estados y alrededor de 200,000 integrantes que pagan sus cuotas, según lo indican sus materiales de recaudación de fondos. Lo que no se sabe con certeza en este momento es cuántos de esos miembros se pasarán a la nueva organización de Gilchrist.

"No se puede crear un nuevo Minuteman Project", declaró Stewart al periódico Los Angeles Times en abril. "Ya existe uno, y yo soy el presidente". Es probable que Stewart, a quien Gilchrist llama un "llorón delirante", esté sobrestimando la importancia de su título. Gilchrist es una celebridad mucho más importante en el movimiento de la patrulla fronteriza de ciudadanos, y muchos de sus seguidores están saliendo en su defensa lealmente.

El 5 de marzo, a dos semanas de la controversia, Barbara Coe renunció repentinamente a Minuteman Project bajo la intensa presión de miembros en favor de Gilchrist asociados a la Coalición de California para la Reforma Inmigratoria (California Coalition for Immigration Reform, CCIR), el grupo de odio contra inmigrantes más importante fundado por Coe en 1994 y liderado por ella desde entonces.

Tres días antes de anunciar su renuncia, Coe publicó un mensaje en el sitio web de la CCIR donde elogiaba a Gilchrist diciendo que era un "patriota valiente y un hombre de honor e integridad", y en el que parecía sugerir que Gilchrist no era responsable personalmente de los fondos faltantes y mal gastados. "Los datos documentados indican que ciertas transacciones comerciales se realizaron sin que Jim supiera de las cuestiones legales involucradas y sin el conocimiento o la aprobación de los integrantes de la junta directiva del grupo MMP", escribió Coe. "Considero que Jim fue una víctima de quienes en realidad traicionaron su confianza".

Courtney y Stewart continúan firmes en su postura y apuntando sus dedos acusadores a Gilchrist. "Tuvimos la oportunidad de unir fuerzas para luchar contra la invasión de extranjeros ilegales, pero esa oportunidad fue desperdiciada por Jim Gilchrist y sus subordinados", expresó Courtney. "Ahora, están tratando de destruir la organización porque Jim Gilchrist se cree más importante que el lema, el movimiento o los miembros que depositaron su confianza en él".

En una entrevista con Intelligence Report, Courtney dijo que estaba particularmente enojada por el dinero faltante ya que ella personalmente había respaldado financieramente al grupo Minuteman Project hasta con $40,000 dólares. "Yo respaldé financieramente a Gilchrist", expresó. "Me deben mucho dinero". Mientras tanto, Stewart continúa acusando a Gilchrist de "hilar mentiras". "Sabemos que esto es muy difícil de entender para muchos, dado que Jim todavía no ha demostrado su inocencia ni ha sido sincero con los medios de difusión", escribió Stewart en una carta redactada recientemente a los miembros de Minuteman Project. "Pero estamos seguros de que la verdad está de nuestro lado, los hechos demostrarán que tenemos la razón y con la ayuda de Dios, prevaleceremos, aunque Jim logre destruir el movimiento entero".